Una foto de Pablo Iglesias sonriendo junto a Alexis Tsipras, el líder de Syriza y favorito para ganar las elecciones griegas de hoy, es el objeto de la discusión. Evaristo, natural de Alcalá de Guadaira y residente en Atenas desde hace seis años, se la muestra a Dimitris, un diseñador de moda sexagenario que la mira con recelo, harto de promesas políticas incumplidas. La escena transcurre en la tienda de ropa ‘Remember, un veterano establecimiento de la escena alternativa griega situado en pleno barrio de Plaka, la zona más turística de la ciudad. Son empleado y jefe. Evaristo, que gana unos 600 euros y no está dado de alta, trabaja y vive como un griego. “Te tienes que apretar mucho y quitarte de casi todo, aunque los alquileres no son caros al menos…”, cuenta resignado, mientras dobla camisetas de grupos de heavy metal. Él paga 180 euros al mes por un estudio no muy lejos del centro. Aquí uno de cada cuatro trabajadores cobra menos de 500 euros, o un poco más si lo hacen sin contrato. Son las consecuencias del desastre económico de Grecia, cuyos datos oficiales dicen que el salario mínimo interprofesional es de 586. “En economía sumergida griegos y españoles estaremos empatados”, señala el andaluz, que “si pudiera votar lo haría por Syriza, mientras Dimitris, un tipo extravagante que en su día desfiló en las mejores pasarelas y hoy se resiste a su decadencia, se queja amargo: “Nunca he votado y no sé qué haré esta vez. Lo de Syriza suena bien, pero quién sabe…” “En mi bloque llevamos tres años sin calefacción porque la comunidad no puede pagarla”, remata Evaristo, que no se plantea abandonar Grecia. “¿Para qué? ¿Voy a estar mejor en España? Aquí tengo ya mi vida…”, sentencia. Cientos de españoles, muchos de ellos andaluces, están llegando a Atenas pese a su elevada tasa de paro. A grandes rasgos, uno de cuatro griegos está desempleado. Y uno de cada dos si hablamos de jóvenes –otro empate con España-. Sorprende por tanto que éste sea un destino de inmigración laboral, pero el motivo es la proliferación de los call centers, subcontratas de las grandes multinacionales tecnológicas que sitúan sus servicios de atención al cliente en países como Grecia, porque pueden pagar salarios ínfimos sin salir de Europa. Gigantes como Apple o Skype dan trabajo a miles de jóvenes europeos en Atenas, que, cada uno en su idioma, resuelven las dudas de los clientes de su país por teléfono. Ramón, Sara, Ana o Roberto son algunos de ellos, todos andaluces, algo reacios a hablar porque su empresa se lo impide por contrato. Sin dar demasiados datos, ven el lado bueno de su situación. “En comparación con otros estamos muy bien, ganamos unos 800 euros los españoles. Aquí cobras en función de la nacionalidad. Un alemán tiene más privilegios que nosotros, pero también hay compañeros griegos que ganan cuatrocientos euros”, explican, sin dejar de agradecer que “al menos Grecia, aunque sea de esta manera, nos da una oportunidad laboral, en España no tendríamos nada” Lo dicen un ingeniero y una historiadora. También licenciado, esta vez en Periodismo, es Fran, malagueño que reside en Atenas desde hace tres años. Aquí es casi una celebridad, porque presenta un programa satírico de actualidad en MadTV, una cadena privada de contenido musical. Le paran por la calle, le piden fotos y él atiende con un nivel de griego sorprendente. “Presento el programa junto a una Miss Grecia y lo hacemos en griego, aunque a veces meto palabras en español y así se ríen más…”. Pero esta proyección de éxito se topa también con los fríos números. “Si el periodismo vive en una crisis eterna y encima Grecia está como está, imagínate. La mayoría de los periodistas ganamos uno 800 euros brutos, que quitando impuestos se quedan en unos 650”. Si en España el ‘mileurismo’ pasó en pocos años de ser una lacra a un anhelo, en Grecia superar un sueldo de 600 euros es un motivo de celebración. Entre sus muchas promesas rupturistas, Alexis Tsipras ha anunciado que establecerá el salario mínimo en 751 euros. También ha dicho que no habrá niños sin guarderías, parados sin prestación, jubilados sin pensión ni desahuciados. Además de desafiar a la Troika y abanderar la renegociación de la deuda. Esta noche sabremos si las urnas se lo permiten.