Si el lenguaje político -o los silencios- desvelasen lo que va a suceder habría que apostar por una convocatoria de elecciones anticipadas en Andalucía a celebrar el día 22 de marzo.

Izquierda Unida, la más vociferante en todo el proceso de enfrentamientos de estas últimas semanas, desde hace dos días o calla o echa para atrás en sus afilados dardos al los socialistas o como ayer y hoy, casi a la desesperada ha mandado a muchos de sus dirigentes a decir que un anticipo electoral no estaría justificado. Y es que parece que ahora si que creen que el aviso de Susana Díaz iba en serio.

Por su parte desde el bando socialista todo es silencio y secretismo, bueno todo menos uno, el de la voz de la presidenta que como un modo de estrategia comunicativa ha centrado desde ayer todas los comentarios sobre este asunto.

En uno de los despachos del Grupo Socialista en el Parlamento andaluz está reunido desde las 18,10 horas de este lunes el comité de enlace del PSOE e IU. A su entrada, la cara de los dirigentes de Izquierda Unida eran la viva imagen del niño al que el maestro le avisa para darle unas notas que de antemano sabe que es un suspenso.

Puestos a hacer de susanólogo y a fuerza de equivocarnos todo indica que Díaz ha pasado de avisar a confirmar, de decir "si no tuviera estabilidad" a corroborar como hoy en Jerez que "es evidente que ya no tiene estabilidad".

Lo dicho en el título, nos hallamos a un paso, a pocas horas tal vez del anuncio de una elecciones anticipadas en Andalucía con la consiguiente disolución del Parlamento andaluz. O mucho nos equivocamos o en 24 horas o menos habrá novedades.