Sáenz de Santamaría,Garrido y Cospedal Fuente EFE
Soraya Sáenz de Santamaría, Ángel Garrido y María Dolores de Cospedal, en los actos del Dos de Mayo.
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EFE
Opinión

La del dos de mayo: tregua y disolución

'Para hablar de cainismo, más vale comentar la huida y mutis de ETA por el foro con el rabo entre las piernas y la cabeza gacha, fuga cobarde donde las haya'

Sáb, 5 Mayo 2018

Si no fuera por la gran cantidad de eventos que, de un tiempo a esta parte, acontecen en las rúas (sobre todo en las madrileñas) nadie diría que en la capital de España nunca ha ocurrido nada de relevancia desde los acontecimientos del dos de mayo que dieron lugar a la Guerra de la Independencia, un hito patrio donde ni los vencedores ni los vencidos acabaron siendo los justos y los cabales y confundieron a nuestra población per saecula saeculorum porque Napoleón retiró sus tropas de nuestro país, vencido por las milicias irregulares de los garrochistas y por el apoyo británico del duque de Wellington y nosotros, abrazamos muchas de las razones de los afrancesados contra las que aparentemente nos habíamos sublevado en 1808. Triunfaron los castizos sobre los enciclopedistas pero al tiempo los liberales terminaron enterrando al populismo casticista que tanto se critica y se ataca, aunque también se ensalza, en la obra de Goya. 

Total, que empezamos el XIX con el alcalde de Móstoles y hechos un lío y lo acabamos sin saber a qué carta histórica quedarnos, si a la del reformismo del 98 o a la del progresismo de las vanguardias de entreguerras y, en cuanto al siglo XX, lo hemos terminado sin haber sabido desprendernos limpiamente del autoritarismo y del franquismo para empezar el XXI sin lograr incorporarnos suficientemente a la modernidad europea y supranacional.

Digo esto porque ya se nos olvidaron los primeros tramos de la constitución autonómica de nuestra capitalidad y del famoso Tamayazo que mal-fundó su normalidad democrática tras la primera etapa de Leguina (no de su actual degradación como personaje de sainete a sueldo  de la COPE) cuando se forzó a tope la voluntad progresista de las urnas madrileñas y se inauguró la etapa del crecimiento mastodóntico de nuestra capitalidad basado en el desarrollismo especulativo y en la corrupción, sostenida en buena parte de la clase política: de aquellos polvos vinieron estos lodos y ya a nadie puede extrañar el grado pestilente de corrupción que infecta las instituciones de gobierno y autogobierno de buena parte del país que ha sido descabezado recientemente con la ausencia de cuatro ex-presidentes en la conmemoración anual del Dos de Mayo. Ay, si Goya levantara la cabeza y nos viera en estos enzarzamientos corruptos y cainitas.

Aunque, para hablar de cainismo, más vale comentar la huida y mutis de ETA por el foro con el rabo entre las piernas y la cabeza gacha, fuga cobarde donde las haya, propia de la moralina nacional-catolicista que de Sabino Arana. Déjense de justificaciones que ya nadie les pide y, sobre todo, de distinguir entre víctimas que deban perdonarles y otras que no y, como diría Serrat, dejen ya de joder con la pelota y escóndanse debajo de las piedras que ustedes mismos levantaron en el camino democrático de todos los españoles y sobre las que pretendieron auparse muchos de los que nos han gobernado y ahora nos gobiernan. Me refiero a personajes tan mamarachos como Zaplana, Acebes, Aznar, Mayor Oreja y el mismo Mariano Rajoy para los que Euskadi levantada en armas  bien valió una misa y en eso coincidieron con buena parte del clero y la jerarquía católica, tan dada a pedir cuentas a pederasta pasado, como el Papa Bertoglio con algunas víctimas chilenas.

Si como parece ETA será con la perspectiva del tiempo un cólico nacional que hoy hemos acabado por arrojar de nuestro organismo tras más de medio siglo de infección aguda a las cloacas de la historia, ojalá pronto podamos decir algo paracido de esta derechona impresentable que lleva más de un siglo parasitándonos con la fruicción de una plaga nacional que se nutre de nuestras reservas sin tregua ni descanso. Ojalá no sea preciso levantarnos ante esos mamelucos y armar la del dos de mayo otra vez y que luego parezca que hacen falta ayudas generosas que acaban siendo entierros más caros que el de la misma abuela.                                                                  

Vivan España y Motril, Euskadi y Cataluña, libres de salvapatrias iluminados con vatios y perfumados con incienso pagados por cuenta ajena (de eso ya sabemos algo aquí en Andalucía). Viva también, por qué no, por ellas, el resto de la Humanidad con permiso de la autoridad competente, si Trump nos lo permite y el tiempo no lo impide.

¡Aburrrrrrr, adeu, hasta luego; salud, mucha salud y desde luego más República!