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La cultura de las orcas está impresa en su ADN

Jue, 1 Feb 2018

Quizá nuestro rasgo más definitorio sea la cultura. La capacidad que tenemos los humanos de transmitir el conocimiento, de pasar lo aprendido de generación en generación, de manera que los siguientes en llegar no parte de cero si no de todo lo acumulado através de más de 1,5 años de evolución.

Orcas sedentarias

Los animales lo tienen peor. Ello sí que empiezan de cero prácticamente cada día. Bueno, no todos. Más o menos sabemos lo que sucede con los monos, que se transmiten la forma de abrir ciertos frutos. Pero ahora parece que también las orcas tienen su propia cultura, su propio conocimiento transmitido de una generación a otra. Un rasgo que incluso ha tenido una afectación en su proceso evolutivo.

Es algo similar, aseguran los expertos, a lo ocurrido con los humanos y su progresiva adaptación al consumo de lactosa.

En función de uso cada vez más extendido de la leche, la población en cuyo organismo esté presente el gen que sintetiza este azúcar está cada vez más presente.

[Ver: La muerte de una orca que no fue Willy]

Los expertos de la universidad de Berna han estudiado el comportamiento de estos cetáceos. Normalmente es una especie muy extendida por los océanos. Sin embargo, existen poblaciones de orcas que parece sedentarias, que permanecen siempre cerca de un mismo punto.

Son comunidades que han diseñado complejas estrategias de caza en grupo. Tácticas que van pasando de unas a otras y perfeccionándose, incluso saltando de padres a hijos. Por ejemplo, unas utilizan burbujas para aislar y capturar presas grandes. Otras, acechan cerca de las playas en las que anidan las focas.

Caza genética

Lo más relevante de este estudio es que al parecer esa cultura de las orcas está afectando también a su código genético. La especialización y la orientación de su dieta, al mismo tiempo que permanecer en comunidades más o menos estables, hace que su ADN presente modificaciones relacionadas con estas prácticas. No es que de la actividad surjan los genes. Más bien al revés. El código genético parece que orienta a las orcas a comportarse de una manera determinada.

[Ver:  Lucha a muerte entre orcas y tiburones blancos en Sudáfrica]

Para explicarlo con un ejemplo. Unas cuantas orcas descubren el nicho ecológico y cómo explotarlo. Se juntan y crean una comunidad. Después, enseñan este conocimiento a su descendencia. Una descendencia que, lógicamente, comparte código genético en gran medida.