Leequid

Cuatro situaciones que puedes encontrate ligando

Sáb, 27 Mayo 2017

En cierta medida, la mayoría de nosotros estamos expuestos a ligar durante bastantes años de nuestra vida. Obviando, claro, esas parejas asquerosas que encuentran al amor de su vida a los 20 años. Sin rencor, ninguno, pero está feo de cara al resto de personas que seguimos intentando hacerlo mínimamente bien en el mundo del ligue.

Deberíamos ser todos felizmente solteros y sin necesidad de nadie más. Pero el sexo atrae.

Pero evitando ahogarme en mi propia bilis negra, hoy quisiera hablar de momentos claves en el ligue: de las situaciones que marcan un antes o un después, por supuesto un - antes tranquilo - a un - después de huida ninja -.

La del sofá

Nunca olvidaré cuando me invitaron de verdad a dormir a un sofá. Es decir, toda la noche con una tensión que tal vez matábamos a quién pasara cerca. El metro cierra y yo me quedo un poco lejos de mi casa (VAYA, QUÉ PENA) y el chico, caballeroso, me invita a su apartamento a dormir, que se ha hecho tarde. Acepto encantada, para, al llegar, encontrarme uno de esos sofás chaise longue y al chaval en cuestión sonriéndome mientras comenta que dormiré comodísima. En el sofá. SOLA.

via GIPHY

Cállate, leches

Otro de esos grandes incentivos sexuales que puedes encontrar en tu largo camino por los valles del filtreo es el de "tres veces yo" o el "mi, me, yo, conmigo". Una persona tan, pero que tan, tantísimamente interesante, que no puede evitar hablar solo de ella misma. Pero no es que no lo pueda evitar, es que no le hace falta evitarlo porque realmente no hay nada en el mundo más interesante que su verborrea constante e incansable, que te anula como participante en la conversación. Y, poco a poco, según te vuelve a contar que todos sus familiares han nacido con la misma diferencia exacta de años y eso le fascina, notas como la líbido echa a volar a un lugar mejor.

via GIPHY

Quentin Tarantino dirige la película que te has montado

El mundo está dividio en dos: la gente que siente atracción por los pies y la gente normal. Dentro del primer grupo, los hay que creen que los filtros son solo para el café y que el mundo es un lugar libre donde se puede hacer lo que quieras. Vamos a dejarlo claro desde el minuto 0: Querer ver si los pies son peludos o querer enseñar el juanete que ya deberían haberte operado NO SON OPCIONES VIABLES DE LIGUE. Hay partes de nuestro cuerpo que deberían ir descubriéndose por si solas, poco a poco; que si no se pierde la magia. Y por mí si no prestamos demasiada atención de rodilla para abajo, mejor.

via GIPHY

OJO, que esto no justifica usar calcetines en la cama, me cago en la leche.

Los fantasmas bien, gracias

Es increíble la cantidad de gente que arrastra sus fantasmas a las citas o en los momentos de ligue. Todos, toditos, tenemos fantasmas. Es parte de quienes somos. Sin lugar a dudas, hay momentos para estar con tus fantasmas, pero no hace falta pedirse tres cafés en la primera cita, considerando al fantasma. Lo malo, lo jodío, es cuando ese fantasma es un ex. Pista: No hables de lo bien que le quedaba a tu ex el color que está llevando tu ligue. O, mejor aún, no hables de tu ex con NOSOTROS y en PRESENTE, so cazurro. Para pasar una buena noche se deben luchar contra muchas cosas (como pitillos masculinos muy estrechos), pero no es necesario entrar en el cuadrilátero con una ex, que probablemente será mejor que tú, porque así de mal están las cosas.

via GIPHY

 

Dios Todopoderoso, por favor líbrame de esta cruz del ligue torpe y malavenido, pero tampoco hace falta que sea con una pareja estable. Hagamos un trato igualmente ventajoso.

Imagen de Pixabay en CC de Sasin Tipchai