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Cinco ejemplos de que nos hemos vuelto locos con el turismo

Jue, 17 Ago 2017

El turismo es un gran invento. Viajar es la mejor forma de conocer otras culturas, convivir con gente diferente y hasta entender las lecciones de ciencias naturales que aprendimos en el colegio. Se puede viajar por trabajo y enriquecernos profesionalmente o se puede tener la suerte de viajar por vacaciones y vivir experiencias que otros sólo conocerán por televisión o internet. ¿Qué podía salir mal?

Antes de hablar de turismofobia mira a tu alrededor

Turista somos todos y cada uno de nosotros cuando visitamos otra ciudad o paisaje buscando lo que otros nos han contado de una u otra forma que es digno de ver allí. Esa postal o el lugar que salía en una película. Eso siempre ha pasado y los lugares más famosos siempre tuvieron más gente al llegar que en la foto de la guía de viajes y había que esperar colas para subor a la Torre Eiffel o entrar en los Museos Vaticanos y ver la Capilla Sixtina. Pero ahora se ha desmandado. Literalmente nos hemos vuelto locos.

Internet tiene la culpa, pero internet somos todos

O si prefieres, llámalo razón. Aunque los cinco ejemplos que te vamos a contar poco tienen de razonable. Cuando hablamos de internet como causa de la locura turística nos referimos a dos fenómenos.

Por un lado la economía colaborativa que ha abaratado aún más las posibilidades de viajar. AirBnB o BlaBlaCar, por ejemplo, han multiplicado por miles las plazas hoteleras y el transporte por carretera poniendo a disposición de cualquiera lo que antes sólo los más atrevidos “mochileros” eran capaces de hacer: dormir en casas particulares o hacer autostop. Ambas cosas, que son positivas en su origen, han desbordado las posibilidades de absorción de las ciudades turísticas que no cuentan con infraestructuras y servicios para tanta gente en aluvión.

Por otro lado, esas redes sociales de las que tanto hablamos por aquí y que crean el fenómeno de querer ir donde han estado nuestros amigos, y salir en la foto. Esos selfies que tan a menudo se nos van de las manos.¿Y antes qué hacíamos? Pues hubo un tiempo que los más jóvenes no recordarán en el que las cámaras tenían carretes analógicos que costaban dinero por cada foto (carrete y revelado posterior) por lo que hacíamos menos. Tampoco todo el mundo tenía una cámara en su bolsillo, en el móvil, como ahora. Y lo más curioso, si querías una foto delante de un monumento le pedías a otro turista que te la hiciera. Hasta éramos más sociales. Ahora con un palo selfie, lo apañamos sin hablar con el de al lado.

¿Esto es lo que tú llamarías descansar en vacaciones?

Pero aunque haya gustos para todos los colores, el tema de la turismofobia y la gentrificación que acarrea es algo que todos deberíamos hacernos mirar. El origen de las vacaciones de turism era buscar lugares en los que relajarse en cuerpo y mente. Un relax que podía ser activo, sin necesidad de tumbarse en una hamaca, pero donde el reloj no hiciera falta y a ser posible, alimentáramos nuestra mente con ideas, sabores, olores o sonidos diferentes. ¿Qué ha quedado de eso?

Aunque las posibilidades de ir a cualquier lugar, por apartado y desconocido que sea, son las mismas, millones de turistas preferimos ir al mismo sitio, a la vez, a empujarnos, hacer colas ridículas, comer lo mismo que en nuestra ciudad en una franquicia y con frecuencia estresarnos más.

Es decir, que nos hemos vuelto locos, y como dijimos al principio aquí tienes cinco lamentables ejemplos.

1. Quitarle el sitio a las tortugas en Costa Rica

Costa Rica es un país conocido por su ecoturismo. Un inmenso parque natural como principal y único recurso turístico que atrae a personas de todo el mundo buscando la naturaleza salvaje. Aunque al final los salvajes seamos nosotros. Una vez al año, las tortugas marinas acuden a sus playas a desovar para perpetuar la especie. En 2015, la avalancha de turistas fue tal que éstas tuvieron que darse la vuelta sin poder cumplir con su ciclo vital. Ya no es solo que si te gusta de verdad la naturaleza esto tiene que dolerte, es que como turista no creemos que se pueda disfrutar de semejante espectáculo. Y las fotos, nada que ver con lo que recuerdas del National Geographic ¿verdad?

Foto: Facebook SITRAMINAE

2. Hacerse una foto con un bebé delfín hasta matarlo

Estás en una playa normal del Mediterráneo y aparece una cría de delfín varada en la arena ¿Qué haces? Podrías ayudarla a volver al mar. Avisar a los socorristas o policía para que avisen a quien corresponda y la salve, o por qué no aprovechar para hacerte una foto con él y subirla a Facebook e Instagram. Lo malo es cuando eso lo quieren hacer los miles de turistas que hay en ese momento. Que pasa lo que pasa, y al final la cría muere. ¿Bonito recuerdo, no?

Foto: Facebook EQUINAC

 

3. Corre, corre, que te quedas sin sitio

Esta vez las imágenes de safari las captó otra turista desde la ventana de su hotel. Ese lugar al que la gente va a descansar unos días en verano. Aunque si por descansar entendemos estar como en una granja de gallinas amontonados en una piscina y encima tener que correr cuando la abren para poder conseguir sitio, significa que nos hemos vuelto locos de remate. Posiblemente muchos de esos veraneantes hayan sido engañados por deslumbrantes fotos en un catálogo de agencia de viajes y no imaginaban esa masificación, que a muchos parece atraer. Pero, seamos sinceros, con todas las playas, montañas y lugares bonitos que hay por visitar… ¿qué esperas si vas a algunos sitios?

 

 

4. Esperar horas para hacerse una foto nada original

Bueno, pues ya has llegado a ese sitio que tantas veces has visto en Instagram y tú también quieres tu foto. Y la quieres perfecta, sin gente al rededor como con las tortugas. No hay problema, como todos quieren lo mismo, se hace cola y a esperar. Pero… vas a perder horas de tus vacaciones por hacerte una foto, ¿que además es un fake? Estos cientos de personas, lo han hecho, y no han sido los únicos.

 

Y todavía los hay peores, los que se matan de verdad por hacerse un selfie. La BBC te cuenta los casos más locos.

5. Pelearse por subir a un autobús.

Decíamos que irse de vacaciones era para buscar el descanso y el relax. Pero a algunos no les funciona muy bien eso, o la cabeza, y ni siquiera en un supuesto paraíso como Ibiza son capaces de vivir y dejar vivir. Desconocemos la razón —no hay razón para una pelea callejera—de esta trifulca, quién empezó y por qué. Sólo sabemos que esto no es lo que nos gusta hacer en nuestras vacaciones, ni en el día a día.

https://youtu.be/f9EUQPPKNb4

 

Turismofobia ¿eres tú?

Este año el tema de moda, la serpiente del verano, es la turismofobia. Nosotros creemos que el turismo es un gran invento, que es un derecho de las personas que se gana con su trabajo durante el año. Que es una fuente de riqueza y una industria para muchos lugares, algunos de los cuales no tienen otras opciones. Pero también creemos que la responsabilidad no es exclusiva de las autoridades. Tú cuando viajas puedes ser una bendición para el lugar de destino o su perdición. Pero sobre todo, para ti mismo.

Es hora de pensar en un turismo sostenible que sirva para el intercambio cultural, la distribución de la riqueza y respete el medio ambiente.

Mientras las autoridades no lo hagan, hazlo tú cuando elijas tu próximo destino.