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Una nueva embarcación para salvar vidas de refugiados

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Mar, 7 Feb 2017

La gestión de la crisis de los refugiados sirios por parte de las autoridades europeas sigue estando en entredicho. Qué vamos a decir de las últimas decisiones en Estados Unidos. Pero frente a esta parálisis oficial, sigue habiendo organizaciones que continúan con su labor: salvar vidas. La más significativa de ellas es la ONG Open Arms, que se dedica al salvamento de los refugiados que huyen de la guerra tratando de cruzar el mar Mediterráneo.

Un nuevo brazo para Open Arms

Dentro de unos días, Open Arms sumará una nueva embarcación a su flotilla de rescate. Se trata de un remolcador de 37 metros de eslora cedido por el Grupo Ibaizabal. Este barco realizaba hasta ahora tareas de asistencia a otras embarcaciones con problemas en alta mar para Salvamento Marítimo Español.

Para poder realizar su nuevo cometido, el remolcador necesita ser remodelado. Se habilitarán nuevos lavamos, un comedor, camarotes y una enfermería. Se trata de espacios necesarios para los seis tripulantes de la nave y los voluntarios de Open Arms que gobernarán las dos lanchas rápidas que recogerán a los refugiados en apuros para llevarlos hasta el remolcador.

Espacio para 400 refugiados

También se liberará la cubierta de aparataje con el fin de crear una estructura de 100 metros cuadrados. Así podrá albergar hasta a 400 personas. El objetivo es que el nuevo barco esté listo para la primavera, justo cuando se espera que la oleada de refugiados vuelva a incrementarse de forma importante.

Este nuevo remolcador, que aún no tiene nombre, se une a las dos naves de la flotilla de la ONG. El famoso velero Astral, que está en reparación. El pesquero Gran Azzurro actualmente rescata refugiados frente a las costas de Libia.

No ha pasado mucho tiempo desde que los activistas de Open Arms se lanzaron al agua para salvar vidas. Literalmente. Pues al principio realizaban su labor con unas simples aletas y salvavidas. Poco a poco han ido incrementando su infraestructura invirtiendo el dinero donado por particulares. Todo para tratar de reducir el dramático conteo de víctimas en el Mediterráneo que desde 2014 se ha cobrado más de 5.000 vidas.