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Singapur, la ciudad del futuro sostenible

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Vie, 6 Ene 2017

Es lógico pensar que el desarrollo urbano se hace siempre a costa de la naturaleza. Que donde viven las personas en edificios de hormigón y cristal no pueden vivir los animales. Y los primeros ganan cada vez más espacio a los segundos. Pero, ¿y si fuera posible conjugar el desarrollo urbano con la naturaleza? ¿Y si humanos y animales pudieran convivir en el mismo entorno? No es una idea loca. Es Singapur.

El Corredor Verde de Singapur

El país asiático, compuesto por el conjunto de 63 islas, está encabezando una nueva forma de pensar las ciudades. Y lo está llevando a cabo, en especial en su capital, del mismo nombre.

Desde el principio del milenio, la ciudad de Singapur ha programado su crecimiento urbano teniendo en cuenta la flora y fauna local. Así, en 2010 se empezó la construcción de un Corredor Verde. Un largo pasillo de veinte kilómetros que cruza la ciudad de norte a sur.

Se trataba de recuperar una línea de ferrocarril abandonada. Frente al uso inmobiliario especulativo que suelen tener estas rehabilitaciones en otros países, la Nature Society Singapore planificó un enfoque revolucionario. Para combatir la rápida pérdida de espacios verdes que el crecimiento de la urbe estaba suponiendo, se recuperó este corredor con jardines y la plantación de miles de árboles. En 2012, abrió sus puertas.

Jardín junto a la bahía

A partir de ahí comenzó una explosión verde que ha convertido Singapur en una ciudad única en el mundo. Poco después se creó Gardens by the Bay. Se trata de un fabuloso jardín botánico en el que crecen más de 200.000 especies diferentes de plantas y viven miles de animales. Un auténtico parque temático de la naturaleza que ya han visitado más de veinte millones de personas. Lo más llamativo del conjunto son unos enormes árboles artificiales sobre los que crece vegetación real. Y que además, sirven para generar energía solar.

Pero esto no es todo. La iniciativa privada rápidamente ha captado la idea. Ahora son frecuentes las construcciones no solo sostenibles, sino también con un marcado enfoque ecológico. Edificios de los que cuelgan jardines verticales de las fachadas. O complejos como la Chirtern House donde los estanques y las plantas se conjugan en armonía con el hormigón y el cristal.