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Un par de lecturas primaverales

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Lun, 22 Mayo 2017

25 años de Velocidad de los jardines.

Uno de los hitos en la narrativa corta en España ha sido Velocidad de los jardines, de uno de los grandes del cuento español: Eloy Tizón. El título cumple 25 años, y se reedita con una "biografía" de la propia obra en la que el autor refleja que lo que ha mantenido vivas estas páginas ha sido su imperfección. Tizón publicó el texto con 28 años, y con él se despedía de su juventud, con una marcada nostalgia y la limpieza formal que suele definir la prosa del autor. El éxito y el reconocimiento le llegó a la obra, que contrastaba en su lírica con el estilo narrativo que se llevaba en la época, despacio, en una carrera que no fue de velocidad sino de constancia.

Un jugada de dados.

La editorial de poesía Ya lo dijo Casimiro Parker recupera uno de los clásicos de Stéphane Mallarmé, miembro del grupo de quienes Verlaine catalogaría como Poetas malditos en 1884. Se trata de una obra exigente que apareció por primera vez en la revista Cosmopolis, y se ha destacado por haber sido capaz de preludiar la intercomunicación de las artes. Para Octavio Paz fue el poema que reivindicó la imposibilidad de decir algo absoluto con la literatura, la confirmación de la impotencia de la palabra, pero, paradójicamente, la reivindicación de la soberanía de ésta, en un tiempo de desasosiego. En él se produce una ruptura tipográfica con la tradición literaria, distribuyendo las letras, las palabras, los renglones, nos dice Octavio Paz, como si fueran una partitura, multiplicando sus posibles interpretaciones y las sensaciones que pueden generar.