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Es obligatorio leer la noticia antes de opinar

Mar, 7 Mar 2017

Tenemos más acceso a la información del que jamás ha dispuesto ninguno de nuestros antepasados. Pero también tenemos otra ventaja. Ahora podemos manifestarnos. Los medios de comunicación han dejado de ser algo unidireccional. Una letanía a la que asistíamos sin voz. No. Ahora podemos decir lo que pensamos y comentar cada noticia. Aunque no la hayamos leído.

En Noruega se ponen serios

Pero claro, eso da lugar a conversaciones absurdas y a mucho troleo en los comentarios de las noticias. Así que un medio digital noruego le ha puesto límite al asunto. NRKBeta, el portal de tecnología del la radio pública de Noruega, ha decidido poner a prueba a sus lectores. Ahora, cuando uno quiera colgar un comentario, antes deberá responder a tres preguntas sobre la noticia.

Así, al pulsar sobre “hacer un comentario” aparece un test con cuestiones tratadas en la información. Y tres posibles respuestas. Si se falla una sola de las preguntas, aparece un mensaje que te recomienda que mejor te leas la noticia antes de dar tu opinión.

[caption id="attachment_9059" align="alignnone" width="550"]Antes de comentar una noticia, hay que demostrar que se ha leído Imagen: NRKBeta[/caption]

Like sin leer la noticia

Aquí ya sabemos que en muchas ocasiones dar un like, compartir una noticia o retuitearla no es sinónimo de haberla leído. Sí que somos conscientes de que todos nuestros seguidores se leen las informaciones que publicamos antes de decir nada. Pero eso es porque nosotros tenemos lectores inteligentes e interesados.

Pero en NRKBeta no tienen esa suerte. Uno de sus periodistas, Ståle Grut, asegura que tratan de proteger a los lectores que sí se leen la información y que opinan con conocimiento. De enriquecer el debate y que este transcurra sobre bases sólidas.

También es cierto que las conversaciones en este medio no son cualquier cosa. Dado que se trata de un medio especializado en tecnología, los debates suelen tener cierto nivel académico y de conocimientos. Hasta que llegaba el típico aburrido y comenzaba a provocar con comentarios que no venían a cuento ni aportaban nada.