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Migraciones climáticas, una realidad invisible

Lun, 20 Mar 2017

Son tantas las derivadas del cambio climático que es complicado centrarse sobre una. El incremento de la temperatura, la subida del nivel del mar, la concentración de CO2 en la atmósfera. Pero sin duda, son las consecuencias sobre la vida humana las más preocupantes. Muchas se perciben a medio o largo plazo. Otras son directamente invisibles. Cuando no es así. Hay algo que ya se está produciendo: el éxodo de población que vive en zonas costeras hacia el interior. Las denominadas migraciones climáticas.

Migraciones ignoradas

Los fenómenos asociados al cambio climático como los eventos meteorológicos extremos o la degradación de ecosistemas costeros han forzado ya el traslado de millones de personas. Se trata de una migraciones que los gobiernos no “están considerando”, según se expuso en el Simposio sobre Migraciones Climáticas.

Es una situación tan nueva que las instituciones no están sabiendo reaccionar. Se teme que cuando suceda a una escala todavía mayor, sea incontrolable. La experiencia con los refugiados sirios no augura nada nuevo, aunque las causas sean distintas.

Competencia por los recursos

Según la UNESCO, se estima en la actualidad que la mitad de la población mundial vive en zonas costeras o a menos de 200 kilómetros del litoral. La escala del problema si las consecuencias del cambio climático obligan a desplazarse al interior a una parte de esta población es preocupante. No solo por el incremento de fenómenos meteorológicos extremos. También por la subida de las aguas marinas que anegará zonas residenciales y de cultivo.

Un desplazamiento de estas masas humanas no es solo preocupante para los migrantes. También se plantea la cuestión de la competencia por los recursos en aquellas áreas en las que se asienten. De nuevo, la resolución de la cuestión en experiencias previas recientes, no permite ser muy optimista al respecto. Por ello desde el simposio se pidieron políticas públicas y conjuntas que anticipen estas migraciones. Que sean capaces de ordenarlas y garantizar los recursos básicos tanto a migrantes como a residentes en las áreas de acogida.