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Las súper golondrinas de Chernóbil

Lun, 17 Jul 2017

Como lo hemos visto en las series de dibujos animados y en las pelis de serie Z, nos imaginamos cómo debe de ser la fauna de Chernóbil. Bichos con tres ojos. Pájaros con cuatro alas. Mamíferos con dos cabezas. Y eso solo para empezar. Obviamente la realidad es distinta. Pero también tiene sus peculiaridades.

Golondrinas contra la radiación

Para empezar, esos reportajes que hablan de la recuperación de la flora y la fauna en la zona ahora que no hay seres humanos por allí, son una verdad a medias. Vamos, algo muy parecido a una mentira. La realidad es que muchas especies y, sobre todo, muchos ejemplares, han muerto debido a la radiación en estos 31 años. La perdida de biodiversidad ha sido severa y la aparición de mutaciones y otras alteraciones está a la orden del día.

Pero claro, la naturaleza es tozuda y tiene un arma que se ha demostrado muy efectiva a la largo de millones de años. La capacidad de adaptación y la evolución. Así, un grupo de científicos españoles del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que las golondrinas de Chernóbil tienen una alta capacidad de resistencia a las bacterias de la zona.

Bacterias mutantes

Los científicos han investigado sobre estos pequeños pájaros en ese ambiente tan hostil. Tras el accidente nuclear, desaparecieron de la zona cinco veces más golondrinas que en cualquier otra región ucraniana. No solo por la radiación. La causa esencial de su elevada mortalidad fueron las bacterias. Microorganismos mutados que se extendieron con gran rapidez y efectividad afectando a todos los seres vivos a su alrededor.

Y aquí en donde empezó a funcionar la selección natural. Algunas golondrinas tenían mayor resistencia a estas bacterias mutantes. Y ellas fueron las que más fácil tuvieron reproducirse. Sobre todo porque el resto fue muriendo rápidamente.

Como resultado, las poblaciones actuales de golondrinas cercanas al reactor nuclear presentan una capacidad de resistencia bacteriana muy superior a sus congéneres de otras zonas y países. La exposición a estas patógenos las ha hecho más resistentes.