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Las alergias a gramíneas, olivo y cupresáceas han crecido en una década “de manera espectacular”

Lun, 19 Jun 2017

 

Son palabras de Joaquín Sastre, presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que el pasado jueves presentó en Madrid nuevos datos sobre las alergias en España, recogidos en el Informe Alergológica 2015. Existe también, de acuerdo con el documento, un aumento de la sensibilización a los frutos secos y algunas frutas, tanto en niños como en adultos.

El informe, cuyos resultados se basan en encuestas realizadas servicios de alergología tanto públicos como privados (con referencias de más de 300 especialistas y 3.000 pacientes), señala que en 2005, el año en que se publicó la anterior entrega de este informe, el porcentaje de pacientes alérgicos al polen con sensibilidad a las gramíneas era del 34,8% y del 29,7% en el caso del olivo. Mientras que en 2015, estos porcentajes pasaron, respectivamente al 73,7% y al 52,1%. En el caso de las cupresáceas, el dato subió del 9,2% al 22,8%. En total, señala el estudio, más de un millón de pacientes pasan al año por una consulta de alergología.

Los pólenes, reyes de las alergias

Un 66,6% de los pacientes están sensibilizados a un grupo de alérgenos (como los pólenes), un 23,3% a dos grupos (por ejemplo pólenes y ácaros) y un 10,1% a tres o más grupos diferentes, señala el informe. El 42,2% de los pacientes están sensibilizados exclusivamente a pólenes, el 20,6% exclusivamente a ácaros, el 1,2% solamente a epitelio de animal y el 0,9% únicamente a hongos.

La polución, la causante

De acuerdo con Sastre, cambios en el medio ambiente como el aumento de la contaminación estarían detrás de este incremento, ya que la polución tiene la capacidad de hacer que determinados pólenes sean inmunológicamente más dañinos y agresivos. En el caso de los frutos secos, probablemente la causa sea por su mayor presencia en los hogares y a las proteínas que algunos comparten con tipos de polen que generan alergias.

Menos fumadores

El estudio revela además que entre 2015 y 1992, el año en que se realizó el primer informe de estas características, se redujo significativamente el número de pacientes fumadores. El porcentaje de no fumadores es ahora del 70%, mientras que era del 56% en 1992.

"En general, el documento que se ha elaborado tienen un gran valor epidemiológico y clínico y sirve de referencia para llevar a cabo un gran número de investigaciones en el ámbito de la alergología", concluye Sastre.