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Por fin, la energía renovable es la más barata

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Mié, 4 Ene 2017

No nos engañemos. Vivimos en una sociedad capitalista. En un mundo que se mueve por los beneficios. Y aunque no fuera así, no se puede pedir a las sociedades en desarrollo que adopten la energía renovable para su crecimiento si es más cara que los combustibles fósiles.

Más barata en 30 países

Por eso, la gran esperanza del desarrollo sostenible, del freno al cambio climático y de la definitiva adopción de energías limpias es que estas sean la alternativa más barata. Y según el World Economic Forum, ese momento ha llegado. La institución internacional asegura que en 2016 la energía renovable fue la fuente más accesible en 30 países.

Y las expectativas son todavía mejores. Si la energía solar y eólica continúan bajando su coste al mismo ritmo, serán las más baratas en dos tercios de los países del mundo en los próximos años. Y eso incluso sin que existan subsidios a este tipo de fuentes energéticas.

Invertir en energía renovable

Michael Drexler, responsable de investigación en infraestructuras y desarrollo del WEF, asegura que “las renovables han llegado al punto de generar rentabilidad”. Se trata de una situación crucial. “Ya no es solo una cuestión ambiental. Ahora también entran en juego aspectos comerciales, de inversión y de contención de procesos inflacionistas en los países”, asegura Drexler.

La experiencia de Chile

Y no es una cuestión ajustada. Las previsiones estiman que en una década la electricidad de procedencia solar costará la mitad que la que se obtenga del carbón o del gas natural. Aunque existen países que ya están muy cerca de alcanzar estas cifras. En agosto, la compañía Solarpack firmó un contrato para proveer de electricidad a varias comunidades en Chile. Lo hizo con unos precios un 58% más bajos que la que provenía de plantas de gas natural.

Son muchas las trabas que todavía deben salvar las renovables. Las barreras a la inversión son muchas veces más políticas que económicas. Los contratos no están estandarizados, los marcos regulatorios siguen siendo pocos claros y estables y los mercados se mantienen en muchos casos reacios a invertir. Pero la promesa de beneficios mayores acabará decantando la balanza. Esperemos que no sea demasiado tarde.