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Una pirámide en la Antártida para alimentar la conspiranoia

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Vie, 9 Dic 2016

Cómo nos gusta una buena conspiranoia. Cualquier cosa que nos permita establecer extrañas explicaciones ocultas por poderosas fuerzas políticas o militatres. Y la favorita es esa que defiende que las pirámides de todo el mundo fueron construidas por alienígenas. Porque a ver cómo iban los humanos de hace 6.000 años a crear esas ciclópeas estructuras. Y en distintos lugares de la Tierra. Nada, lo más lógico es pensar que las construyeron extraterrestres.

79°58’39.25″S 81°57’32.21″W

Y ahora que gracias a Google Earth se ha descubierto otra en la Antártida ya lo que faltaba. Qué explicación tiene que en lo más profundo de un continente helado haya una pirámide perfecta. Que no os lo creéis. Poned las coordenadas  79°58’39.25″S 81°57’32.21″W en Google y decidnos si no es una pirámide lo que veis. Y cómo van los humanos a construir una pirámide así en una tierra como esa. Han tenido que ser seres de otro planeta, sin duda.

Pirámides naturales

Enseguida han llegado los científicos para explicar la cuestión. O para ocultarla tras un velo de falsa ciencia, pensarán los amantes de las conspiraciones. Ahora van y dicen que el fenómeno es perfectamente conocido. Que antes de que un avispado lo haya descubierto recorriendo el Polo Sur desde el salón de su casa, expedicionarios de verdad ya vieron estas formaciones en viajes a la zona nada menos que en 1913.

Tanto es así que la formación de estas estructuras tiene hasta un nombre: nunatak, roca solitaria en idioma inuit. Y por supuesto, una explicación geológica. Los nanutaks se forman por la erosión de la roca en los ciclos de congelación y deshielo del material lítico. Son formaciones más o menos comunes asociadas a los glaciares, es decir, a las extensiones de hielo que cambiar de grosor. Son estos movimientos los que erosionan la roca, creando estas formas.

Otros ejemplos

De hecho no son exclusivas de la Antártida. El Monte Cervino, en los Alpes suizos o la montaña Bulandstindur en Islandia son formaciones bien conocidas con el mismo origen.

Claro que tampoco estas dos montañas se han librado de la atribución a fuerzas ocultas y ajenas al planeta. Así que ahora, otra montaña con una forma piramidal todavía más perfecta y en un lugar como el Polo Sur, es terreno abonado para varios programas, libros y webs sobre la gran conspiración. Pasemos un buen rato con ello.