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Seydu: El ébola en Sierra Leona fue una guerra más [Entrevista]

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Dom, 2 Oct 2016

Músico nacido en Sierra Leona, llegó en patera a las Islas Canarias  y consiguió la nacionalidad española, ha colaborado con grandes estrellas de la música como Alejandro Sanz, Ketama, Raimundo Amador o Cesaría Evora en directos y grabaciones, aportando el sonido africano a las producciones de otros. Ahora, además de nuevo disco compuesto e interpretado por él, nos habla de su proyecto más personal: Una escuela infantil en Sierra Leona para construir el futuro de los más desfavorecidos desde el arte.

 

Desde hace meses no hemos vuelto a leer noticias sobre el ébola en Sierra Leona y demás países afectados. A ti te pilló allí y vuelves dentro de unos días. ¿Cómo está la situación ahora mismo?

S: No se ha exterminado. No es una epidemia que se pueda terminar de un día para otro. Se había metido dentro de la sociedad en Sierra Leona. Al ser un país, como muchos otros países africanos, con tanta corrupción y tanto desfase de mal funcionamiento; de un gobierno que, bueno, está ahí a ver cada uno lo que saca y no pendiente del país en si, o de las condiciones sociales del pueblo, pues al final al ébola es lo que le gusta. Le gusta los lugares desestructurados donde nadie puede poner ley y orden y donde nadie controla. El ébola ahí arraigó. Se metió y se metió… estamos hablando de más de 22.000 personas afectadas, que el ébola cogió. Cerca de 15.000 personas se murieron.

¿Cómo fue la llegada de la epidemia? ¿Cómo os enterasteis?

S: En primer lugar, las autoridades de Sierra Leona nunca dejaron bien claro que estaba ocurriendo algo. Porque la epidemia del ébola empezó en Guinea Konakry y Sierra Leona, en la frontera entre estos dos países. Y sabemos muy bien que por esa zona, hubo un centro de investigación del que se ocupaba un doctor muy reconocido en Sierra Leona, que se llamaba Dr. Khan. Este doctor era un virólogo que era el único que había en Sierra Leona que podría saber algo de todo esto. Lo que nosotros no entendemos es por qué existía un laboratorio en la frontera con Guinea Konakry, creado con fondos de la Fundación Bill Gates y que a su vez estaba investigando el virus del ébola.

¿Eso es lo que la gente dice, o tenéis algún tipo de prueba?

S: Sí, estos datos salieron a la luz, después. Porque todos nos enteramos de que el laboratorio existía cuando este doctor falleció. Para lo que es Sierra Leona, eso era como que se acababa de ir la única lucha en contra del virus, que era él.

Pero dices que las autoridades nunca admitieron lo que estaba pasando…

S: Nunca. De hecho nunca se llegó a publicar dentro lo que estaba ocurriendo. Nosotros oíamos las noticias antes desde medios exteriores, desde la comunidad internacional (Inglaterra, España..) y sabíamos que algo estaba ocurriendo con una epidemia, pero nunca sabíamos de qué se trataba. Porque lo desmentía el gobierno de Sierra Leona.

Pero luego cerraron las fronteras…

S: Claro. Ahí ya llegó un momento en que ya no se podía controlar más, porque las poblaciones del interior del país empezaron a viajar hacia la capital. Es decir, que nosotros no sabíamos nada en la capital, Freetown, y de repente empezamos a ver avalanchas de familias que venían desde el interior. Y que la mayoría de ellos se estaban escapando de la epidemia. Es decir, que estaban viendo cómo caían familias enteras como cucarachas y claro, había que huir de esas poblaciones.

Al empezar a venir las familias a Freetown, esto asegura ya la expansión de la enfermedad. A partir de ese momento fue cuando el gobierno comenzó a llevarse las manos a la cabeza.

Aquella enfermedad que estaban tratando de ocultar, sabían que al llegar a la capital, que sabemos que hay zonas de antros que son un horror… miles de personas hacinadas en condiciones infrahumanas, sin sistemas de agua potable, sin cloacas, sin nada… aseguraba la muerte de miles de familias.

¿Y entonces qué medidas tomaron? Porque aquí veíamos en televisión a los trabajadores sanitarios con equipos de protección desinfectando taxis, pero rodeados de basura y con el resto de la gente descalza al rededor…

S: Pues la primera medida que tomó el gobierno fue mandar los militares a esas poblaciones de donde escapaban las familias y a base de punta de metralleta obligar a que no se mueva nadie. Y esto creó más muertes todavía, porque no se podían ir de allí pero tampoco tenían medios para subsistir. entonces empezó el caos. Y fue cuando ya se cerró la frontera por la presión de los demás países fronterizos.

¿Y quién hizo más para solucionar aquella situación entonces? ¿Quién realmente ayudó?

S: Bueno, sinceramente… por un lado está nuestra condición cultural allí que incluso da la opción a que se arraigue más todavía la enfermedad porque claro, cuando una persona se muere hay que lavar el cuerpo, hay que toquetear el cuerpo, se llora al cuerpo, se lleva al cementerio… en fin, esto no hacía más que expandir el virus.

 

Pero al final vimos llegar, tarde, a la OMS. Llegó muy tarde. Demasiado tarde. Y además cuando llegó no se podía meter en la zona de batalla, donde había contaminación, para ver lo que estaba ocurriendo. Lo que hizo fue más bien atrincherarse en el mejor hotel del país, un súper hotelazo de cinco estrellas donde una noche vale de 400 a 500 dólares. Ahí se metieron los especialistas y no salieron de allí. Más bien iban de fiesta (ríe).

Luego desde fuera, sabemos que empezó a llegar mucha ayuda que se desviaba. Que nunca llegaba allí. Sabemos que llegaba mucho material que se robaba y se vendía en los países de alrededor cuando no había ébola.

Sinceramente, los que hicieron más para frenar el ébola fueron en su mayoría los sacerdotes, los misioneros. Sobre todo los misioneros como el San Juan de Dios, de la misma orden que el que hay en Liberia.

Estos hicieron un montón, porque es un hospital donde había estado el misionero español (el que falleció en Liberia por el virus) y fueron de los poquitos que empezaron a hacer sensibilización a la población, e indicarles que se trataba de una epidemia y que había que abstenerse de tocar a los enfermos, de no pasar fluidos, a tener cuidado. Y por eso, esos hospitales fueron los más damnificados. Y lo que más perdimos fueron médicos y enfermeras. En especial personal voluntario y misionero. Que era el personal que estaba a la mano de Dios a ver qué ocurría. El 90% se murió. (silencio prolongado) es que es increíble. Pero se murieron la mayoría porque llegaban los enfermos de ébola y ellos no daban crédito a lo que estaba ocurriendo…

No se lo creían

S: No se lo creían. Nadia sabía lo que era.

Nadie se imaginaba que tú acababas de tocar a un enfermo y que el siguiente eres tú. Y que se acabó. Y claro, se fue pasando y aquello acabó con hospitales enteros. A día de hoy se está intentando reponer el sistema sanitario, porque está devastado.

Hablemos del futuro. Sierra Leona tiene un potencial enorme. ¿Cómo se está recuperando?

S: Lo que es la belleza del país, lo bonito que es y lo maravilloso, sigue igual. Pero sí que el ébola lo arrasó como la guerra en su momento. A día de hoy hemos visto como el 90% de los fondos que llegaban en forma de ayuda al país se han ido desviados casi todo a lo que es el sistema de salud. Porque se está intentando reflotar. Se están formando nuevos doctores, nuevas enfermeras, pero aún es muy deficiente porque es muy difícil reestructurar un sistema entero. Pero también sabemos que se está haciendo todo lo posible para la prevención y la protección hacia el personal sanitario por si vuelve a ocurrir.

¿Qué es lo mejor que tiene Sierra Leona, su principal potencial?

S: Yo te diré que el mayor potencial de Sierra Leona es material, las materias primas.
Pero claro, lo que el país debería hacer, es empoderar, dar posibilidades a los de dentro para que se quedaran en Sierra Leona. Crear un sector nacional, de trabajadores de allí, que disponga de ellas.

¿Crear industria que transforme esas materias en origen o fábricas?

S: Crear un sector privado que cree riqueza dentro del país. No que se esté sacando constantemente. Seria lo suyo, porque con el cuento de que no hay fábricas, esos sectores que extraen, que venden, que manipulan, que envían… deberían ser parte del sector local. Empresas locales que utilicen eso en beneficio de la población. Que deje algo. No un gobierno que en realidad a lo que se dedica es a vender el país. El gobierno de Sierra Leona en realidad lo que hace es crear concesiones por dos duros, donde él consigue una buena mordida… en definitiva, vende las concesiones a gigantes que no dejan nada y se llevan todo.

[caption id="attachment_5471" align="alignnone" width="550"]"Incluso si ha pasado por dificultades o dolores como perder su familia y ha visto lo peor de la vida… cuando se pone a tocar un instrumento, a tocar el tambor, a cantar, a bailar; a hacer cualquier cosa que tenga que ver con el arte se evade, se olvida de todas las calamidades." (Foto ©Carmelo Ruiz Saiz) "Incluso si ha pasado por dificultades o dolores como perder su familia y ha visto lo peor de la vida… cuando se pone a tocar un instrumento, a tocar el tambor, a cantar, a bailar; a hacer cualquier cosa que tenga que ver con el arte se evade, se olvida de todas las calamidades." (Foto ©Carmelo Ruiz Saiz)[/caption]

Y a todo esto… llegas tú, que eres músico y abres una escuela infantil en la que se enseña música ¿cómo lo haces?

S: La escuela taller Diamond Child, es una escuela que yo creé con el mismo nombre también que una ONG local y aquí en España para ayudar a jóvenes, mujeres y hombres, desfavorecidos. Sobre todo, niños de la calle, jóvenes que no tienen porvenir, que lo han perdido todo, sin familias… huérfanos de guerra, excombatientes, niños soldados (un montón) para que éstos, dentro de un lugar, puedan conseguir habilidades, que aprendan. Pero sobre todo que aprendan a ser autosuficientes. Capaces de llevar una vida digna dentro de su pueblo. Que no tengan que salir de allí en busca de lo básico.

¿Y qué papel juega la música en esa formación?

S: Pues mira, es increíble, pero la música, el arte, es el único medio que yo he conocido que ayuda tanto a un ser humano a olvidarse de su pasado. Y que si incluso ha cometido atrocidades, ha pasado por dificultades o dolores como perder su familia y ha visto lo peor de la vida… cuando se pone a tocar un instrumento, a tocar el tambor, a cantar, a bailar; a hacer cualquier cosa que tenga que ver con el arte se evade, se olvida de todas las calamidades.

Terapéuticamente hablando la música es esa herramienta que en realidad ayuda al ser humano a evadirse de muchas cosas que en realidad no te suelen servir pero que sin quererlo se te han quedado allí, porque fueron momentos muy duros y difíciles de olvidar.

Y ese es el papel que jugó la escuela Diamond Child desde el 2005. Muchos niños que eran excombatientes, gracias a la escuela taller empezaron a tener la opción de en lugar de estar vagueando por la calles, buscándose la vida por ahí, podían estar haciendo sus canciones dentro de la escuela, grabar un pequeño videoclip, salir adelante, contar su historia musicalmente con el rollo del HipHop, que no te puedes imaginar lo grande que es eso (risas), sobre todo para los guerrilleros. Así que la escuela taller es como el lugar donde todo el mundo quiere ir porque te permite contar las cosas que quieres contar haciendo un rap o diciendo lo que te de la gana.

[caption id="attachment_5472" align="alignnone" width="550"]©Diamond Child ©Diamond Child[/caption]

 

¿Y ha salido alguna estrella o figura de allí?

S: Estrella como tal no, pero tenemos varios jóvenes que salieron de la escuela y que a día de hoy están saliendo en esas pequeñas películas que se hacen por allí de esa pequeña industria que cuenta historias de personas de allí.

¿Y viven de eso?

S: Sí, sí, sí. Y muy bien, por cierto.

Y tal y como está el mundo de la música, ¿cómo tú eres capaz no sólo de vivir de eso sino además, montar una ONG?

S: Pues mira, de verdad, la música tiene esa magia. Sea como sea, siempre llega al oído y cautiva corazones. Tiene esa cosa que le ha permitido pasar de un lujo a estas épocas de ahora donde ya no lo es, sino que es un bien accesible a todo el mundo de una forma casi gratuita.

Yo sigo pensando que para el ser humano la música debe ser esa cosita que en realidad le gusta tenerla en alguna forma para conservarla porque es digna de apreciar la creación de otra persona.

Y la forma de apoyarla es hacerte con ese CD y guardarlo y además aparecer en los directos porque esa es la forma de seguir dando apoyo, soporte, a los artistas que lo que hacen es crear. Ellos en realidad se alimentan de música, sinceramente. De la música, hacerse rico, tienes que ser uno de esos grandes maestros que hacen música para echar a perder (risas).

Entonces, hablamos del nuevo disco que lanzas en estos días. ¿Dónde lo has hecho, aquí o en Sierra Leona?

S: La mayoría de las canciones fueron compuestas en Sierra Leona, pero poco a poco las he ido construyendo aquí, ya que he grabado en estudios de Madrid y Barcelona, en Londres también, de donde es el productor Joe Dworniak, muy conocido en España que por ejemplo ha hecho los trabajos de Radio Futura y otros artistas. Muy buen amigo. El disco se llama Sadaka (El Regalo, en lengua Krio) y en realidad es un canto a esa grandeza que es el dar y el recibir. Que en realidad, cuando das, estás recibiendo. ¿Por qué trata de esto? Porque en realidad, yo, de haber nacido en Sierra Leona, y haber vivido en España tantos años donde yo he conseguido hacerme una vida digna… en realidad España a mí me lo ha regalado todo, con mi esfuerzo, por supuesto, con mi lucha, con mi trabajo, con mi aprendizaje en fin, como cualquier otro…

Aprovechando las oportunidades, tal vez no te haya regalado nada pero te dio la oportunidad de conseguirlo ¿no?

S: ¡Claro! Como cualquier otro, pero después de todo ese esfuerzo, después de adquirir esas habilidades, yo he mirado hacia atrás y he pensado: todo esto que yo he conseguido, podía darle un poquito a esos niños. Sobre todo a esa población desfavorecida de mi tierra natal. Una población que no se merece lo que está padeciendo. Los niños en África están de la mano de Dios, a nadie le importa la vida de un niño, es más, es una mano de obra. Se les utiliza en lugar de darles una enseñanza para que el día de mañana tengan una vida digna y continúen con la misma labor hacia los demás. Viendo todo eso, decidí volver, y montar la escuela y decir, vale, yo mucho no puedo hacer, no me puedo poner en contra del gobierno, no puedo luchar contra nadie ni puedo mejorar las cosas… pero aquí, voy a luchar para crear un pequeño rincón donde al menos, mi creencia y forma de pensar de cómo todo este entramado debería ser lo voy a plasmar. Y voy a hacer todo lo posible para que este lugar sea bonito y los niños encuentren amor y cualquiera que entre aquí tenga la misma metodología de ayuda al prójimo, y que a su vez te estás ayudando a ti mismo. Por eso volví. Y por eso la canción que abre el disco se llama Return to Africa.

¿Y cómo ves los movimientos migratorios de tantas personas llegando a Europa?

S: Yo me dirijo con frecuencia a mis hermanos y hermanas de África y les hago ver que la suerte que han tenido aquí, que lo que han aprendido y la posición que han alcanzado, les debe hacer mirar la vista atrás y acordarse de sus raíces. Que se den cuenta de que aquí todos aprendemos algo y lo desarrollamos y es así como mejoramos. Y en África debería ser lo mismo. Las familias allí deben romper el chip, cortar con la historia de tender la mano, que es lo que el Sistema Colonial les enseñó. Las colonias les enseñaron que si tenían hambre, ellos les daban unos granitos de arroz y comían. ¿Cómo consigo ese arroz? ¡Ah! eso es asunto mío. Los he tenido que plantar y mantener las plantaciones en el tiempo siendo mías. Y yo les digo, oiga, no me den una limosna atándome las manos para que no sea yo quién cultive el arroz. Enséñame a pescar en lugar de darme pescado. Así que lo que necesitan, si me apuras, es pedir el hilo y el anzuelo, pero ya con el tiempo ser ellos mismos quienes pesquen. Y cuando pesco, como; y cuando no pesco, no como. Pero no importa, porque como hoy no he pescado volveré mañana, hasta que pille.

 

Nos despedimos después de pedir que nos cambien el sobre de azúcar blanca por otro de caña, en una entrevista que en realidad es una conversación entre amigos. Sale corriendo como siempre, y como siempre con una gran sonrisa y un fuerte abrazo. Lleva la música en el corazón y por un momento puedo sentirla. Hay personas que inspiran y Seydu es una de ellas. Al llegar a casa, antes de transcribir sus palabras, busco en Google los datos más escabrosos, y ahí están. Como en todas las guerras, a nadie le importan los vencidos y la primera víctima, es la verdad.

 

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