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Jóvenes y mayores, compañeros de piso en Holanda

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Vie, 12 Ago 2016

Uno de los grandes retos de las sociedades desarrolladas es la integración de los ancianos. Su papel dentro de la comunidad. Cómo hacer que sigan activos y, sobre todo, como no apartarlos de los procesos sociales, de los que ellos son parte aunque a veces se les dé de lado.

De 22 a 90 años

Una vez más, es en Holanda donde encontramos una iniciativa ejemplar. En la localidad de Daventer, cerca de Amsterdan funciona una casa en la que jóvenes y ancianos conviven, compartiendo habitaciones, conversaciones y vivencias. Chicos de 22 años, estudiantes, que pasan sus días junto a ancianos de más de 80 con los que hablan incluso de sexo, como ellos mismo admiten.

Dos problemas resueltos

El proyecto partió de la organización Humanitas y busca resolver dos problemas en una única solución. Por un lado, las dificultados de los estudiantes para encontrar casa y, por otro, el aislamiento y la soledad en la que viven muchos ancianos. Además, los jóvenes colaboran en el cuidado y atención de los mayores, más aún después de que el gobierno holandés recortara las ayudas para este campo.

“La influencia no puede ser más positiva”, recalca Gea Slipkes, presidenta de la asociación. “Ya no se habla solo de enfermedad o muerte. Ahora la juventud, las fiestas y las relaciones de pareja son los temas de debate más frecuentes”.

Amigos íntimos

Por encima de la brecha generacional, los jóvenes y mayores que conviven en esta iniciativa se han convertido en íntimos. “Las cosas son mucho más divertidas ahora”, admite Annie Middelburg, de 84 años, quien ha aprendido a utilizar la tablet gracias Jurrien Mentink, de 22, su compañero de piso. E incluso se ha abierto una cuenta en Facebook.