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La evolución nos convertirá en máquinas divinas

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Jue, 1 Sep 2016

La evolución humana es uno de los aspectos más estudiados y aunque todavía tiene enormes lagunas, poco a poco se va trazando la línea que va desde los primeros homínidos hasta el homo sapiens. Sin embargo hay un campo relacionado en el que todavía la fantasía ocupa el mayor espacio ¿Cómo será la evolución futura del ser humano?

Poderes de dioses

Una vez que se descartan teorías cuñadas, como que desaparecerá el dedo meñique y desarrollaremos un superpulgar, lo mejor es acudir a los expertos en el asunto. Uno de los más controvertidos, pero al mismo tiempo más lúcidos es el israelí Yuval Noah Harari.

Su teoría no va a dejar indiferente a nadie. “Estamos adquiriendo poderes que rápidamente nos van a convertir en dioses”, ha declarado de The Guardian en una entrevista. Harari presenta estos días su último ensayo Sapiens. Una breve historia del mañana, la continuación de su famoso y polémico Sapiens. Una historia breve de la Humanidad.

Evolución por la tecnología

Una vez que los elementos fisiológicos han dejado de ser el motivo de la evolución humana, Harari se fija en aquellos aspectos que nos hacen avanzar. Indudablemente el principal es la tecnología. El autor defiende que “en un par de siglos, habremos utilizado la tecnología para convertirnos en algo diferente”.

La genética, las biomáquinas y la inteligencia artificial nos permitirán a una nueva revolución liderada, irónicamente, por un diseño inteligente. “Formamos parte de una de las últimas generaciones de sapiens cien por cien”, declara Harari.

Formas de vida inorgánicas

“Muy pronto veremos la primera forma de vida inorgánica”. Eso romperá con 4.000 millones de años de evolución supeditada a la naturaleza. Harari habla de súperhumanos, con capacidades divinas, medio orgánicos medio máquinas. “Tan diferentes de los humanos actuales como los chimpacés de nosotros”, sentencia. Una especie de mezcla que ya hemos visto en series como Futurama.

El logro más relevante es que esta nueva fisionomía nos permitirá abandonar la Tierra, algo que el historiador considera esencial para garantizar la preservación de la especie. “Pero no será con naves que son capaces de viajar a la velocidad de la luz, como vemos en las películas. Lo realmente distinto serán los seres que viajen en ellas”, vaticina.