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Día de la Música 2016. Los artistas siguen luchando por sus derechos

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Mié, 22 Jun 2016

El Día de la Música se celebró ayer con el mismo tono reivindicativo que ha caracterizado las últimas ediciones. Entre conciertos callejeros más o menos organizados y unas cuantas proclamas, el negocio de la música sigue su transformación hacia nadie sabe muy bien qué.

Los músicos se plantan

Importantes artistas se han plantado ante el imperio de la música gratis que, aseguran, quiere imponerse. Más de doscientos artistas han exigido al Congreso de EEUU una legislación más dura en cuanto a la defensa de los derechos de autor en Internet. Paul McCartney, U2 o Kings of Leon buscan un nuevo modelo que los proteja frente a las grandes plataformas de vídeo como YouTube, Dailymotion o Vevo. Aunque son conscientes de que luchar contra estos soportes es inútil, dado el grado de enganche que tienen con los usuarios, sí reclaman que sus derechos no sean vulnerados a través de visualizaciones gratuitas o descargas ilegales.

Igual en streaming

Junto a las plataformas de vídeo, las que ofrecen música en streaming son el otro campo de batalla de los músicos. Hace unos meses, el integrante de Portishead Geoff Barrow se quejaba en Twitter de que los 34 millones de escuchas de canciones de su grupo en Apple Music o Spotify le había reportado, después de impuestos, 1.700 libras.

Una vez más parece que el eslabón más débil es justamente el artista autor de la obra. Finalmente y toda vez que parece difícil que mantengan el control de su obra, merced a los avances tecnológicos, la alternativa es obtener ganancias a través de las actuaciones en directo. Sin embargo, esto comportan grandes riesgos para todos aquellos artistas que no encabezan las listas.

Festivales al rescate

En la ayuda de estos artistas que nos logran llenar estadios para hacer rentable una gran gira, han venido los festivales que aúnan diferentes propuestas musicales en largos fines de semana. Sin embargo, la gran proliferación de este tipo de eventos plantea la posibilidad de que se esté creando una burbuja que sea difícil sostener, como muestran las cancelación del Territorios de Sevilla 48 horas antes de su celebración.