martes 9 febrero 2010

21/09/2006

   El Plural / Tribuna libre

  TRIBUNA LIBRE

El gran negocio del agua embotellada

El sector del agua embotellada está creciendo muy rápidamente en todo el mundo, siendo el más boyante actualmente, pero también es uno de los menos regulados, lo que da lugar a situaciones auténticamente escandalosas.

La expansión de este negocio, exige a las grandes corporaciones de bebidas y alimentación (Coca Cola, Pepsi Cola, Danone, Nestlé….) a tener cada vez mayor acceso a los recursos hídricos, impulsando la privatización de cursos de agua y acuíferos.
Uno de los grandes problemas, es que no hay un mantenimiento adecuado de las redes de distribución de agua potable ya sean públicos o privados, lo que deteriora muchísimo el servicio y la calidad del agua que sale del grifo. Está claro que no luce este tipo de inversiones en el mundo político y así de paso se favorece todo lo privado con el clásico esquema neoliberal de que lo privado es mejor que lo público.

Mientras que no se invierte lo necesario en las redes de abastecimiento se subvenciona con autorizaciones a bajo coste, la explotación de fuentes de agua por empresas embotelladoras privadas, las cuales obtienen unos beneficios fabulosos. Las botellas de agua son mayoritariamente de plástico, convirtiéndose en una gran fuente de contaminación de las aguas subterráneas.

En la década de los setenta del siglo pasado, el volumen anual de agua embotellada comercializada en todo el mundo rondaba unos mil millones de litros anuales. En la década de los ochenta se dobló el consumo y a partir de 1990 el crecimiento es exponencial. En el año 2000, las ventas anuales ascendieron a más de 84.000 millones de dólares.

Sirva como ejemplo, la marca Dassain, compañía perteneciente al grupo Coca Cola, que registró en el segundo trimestre del año 2006 unos beneficios de 1.840 millones de dólares, un 6,6% más que en el mismo periodo del año anterior.

Las fábricas embotelladoras, en muchos casos cogen agua de la misma red de agua que accede el público, ya sea pública o privada. En muchos casos, como Coca Cola, le agregan un paquete de minerales, a la que denominan “agua mineral”. Con este proceder, aumentan el precio del agua de grifo en más de 1.100 veces su valor, embotellándola y convirtiéndose en uno de los negocios más descarados del mundo capitalista.

El diario británico The Guardian, resume así el proceso del agua embotellada: “Tome agua del grifo de Londres, sométala a un proceso de depuración, denominándola “agua pura” agregue un poco de cloruro de calcio que contenga bromuro para darle sabor, luego bombee ozono, oxidando el bromuro, lo cual no es un problema, convirtiéndola en bromato que sí lo es. Envié estas botellas de agua al comercio, conteniendo el doble del límite legal de bromato y el negocio es redondo”.

En marzo de 2004, Coca Cola reconoció en Inglaterra que el agua de la marca Dassain era agua común y corriente del grifo, siendo vendida en botellas de medio litro. Retiraron más de medio millón de botellas del mercado argumentando que habían detectado niveles de bromato que excedían las normas legales británicas.

En un estudio reciente realizado sobre 103 marcas de agua embotellada, un tercio de ellas estaban más o menos contaminadas. El estudio determinó asimismo que al menos una cuarta parte de los casos, ésta no resultó ser otra cosa que agua de grifo.
Algunas personas están pagando has 10.000 veces más por cada litro de agua embotellada que lo que pagan por el agua de grifo. Por el mismo precio de una botella de agua embotellada se podría abastecer con 3.000 litros de agua de grifo. La misma industria que ha contribuido a destruir las fuentes de agua públicas, con el objetivo de abastecer de “agua pura” a la elite mundial en botellas de plástico que no son reciclables, presumen de tener un producto que no hace daño a la naturaleza y que forma parte del estilo de vida sana.

A medida que se va deteriorando cada vez más la calidad del agua en el mundo y su escasez aumenta, los que pueden permitirse comprar el agua embotellada, están a favor de esta fórmula, pese al hecho de que es igual de segura e insegura que el agua de grifo, y en algunos casos, lo es bastante menos.

Es hora de exigir a los poderes públicos las inversiones necesarias en las redes públicas o privadas para que su mantenimiento sea el adecuado, garantizando la calidad sanitaria del agua de grifo, ya sea en sabor, olor….. Y al mismo tiempo, unas normas de comportamiento ético y sanitario de las aguas embotelladas, con rigurosos controles, así como la exigencia de un precio justo de las mismas. Uno ha llegado a pagar un euro y hasta euro y medio por medio litro de agua embotellada. ¿No es esto un escándalo?

Estas empresas embotelladoras son depredadoras del agua, buscando nuevas fuentes para calmar la insaciable necesidad de negocio, comprando continuamente derechos de agua a los agricultores. En las localidades rurales de todo el mundo, estas empresas compran tierras agrícolas para tener acceso a los pozos abandonándolos cuando se secan.
En América del Sur, las multinacionales extranjeras están adquiriendo grandes zonas de naturaleza salvaje en la que se incluyen sistemas hidrográficos integrales para usarlos en un futuro no muy lejano.

A veces ocurre que estas empresas agotan por completo no sólo los sistemas de su propio terreno sino que también los de la región circundante. Esto es lo que sucedió en Tillicum Valley en la Columbia Británica, donde la empresa canadiense Canadian Beverage Corp ha estado explotando el agua subterránea de la región de manera tan intensiva que los habitantes y los agricultores de la zona se quedaron sin ella.

Estamos asistiendo a una concentración impresionante de la industria en torno a cuatro o cinco multinacionales, que están creando un oligopolio (Nestlé, Danone, Coca Cola, Pepsi Cola…….) con decenas de marcas en torno a cada una de ellas, donde marcan el precio y calidad del agua sin apenas control alguno.

Esta situación debe acabarse, exigiendo a los poderes públicos las inversiones necesarias en la red de distribución para que llegara un agua con la calidad sanitaria suficiente para no tener que comprar agua embotellada. Solicitemos una normativa sanitaria muy exigente a las empresas privadas, al mismo tiempo que terminen con las prácticas depredadoras de agua, así como la desaparición de las botellas de plástico cuya contaminación del medio ambiente es tan perniciosa y por último que el precio sea mucho más razonable que el actual. Puedo entender que el negocio privado genere beneficio, pero no que alcance el precio escandaloso y desmesurado actual.


EDMUNDO FAYANAS ESCUER

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