martes 9 febrero 2010

19/10/2006

   El Plural / Política

  POLÍTICA

Aquella semana de tregua del 96

El PP, con Ortega Lara secuestrado, acercó 32 presos

El sábado 8 de febrero de 2003, ETA asesinó a Josefa Pagazaurtundua. Ayer, en el Senado, el portavoz del PP, García Escudero, dirigiéndose al presidente del Gobierno, acusó al PSOE de haber mantenido contactos con ETA, mientras “ETA –dijo- asesinaba a su compañero de partido, el socialista Joseba Pagazaurtundua”.

La derecha sigue pisoteando todos los límites de la decencia. Se ha instalado en la vileza -sin atenuante alguno- desde hace demasiado tiempo. Confía en que, antes o después, se quiebre el camino hacia la paz o, dicho de otro modo, hacia el fin de la violencia. ¿Ésa sería, oh muerte, tu infame victoria?

La realidad, tozuda
Ha perdido el PP la memoria. Sus dirigentes están empeñados en borrar el pasado. Pero la realidad es tozuda. De modo que, a pesar de que intenten anclarse en el olvido, nunca lograrán silenciar, por ejemplo, lo que acaeció en la tregua de siete días decretada el 23 de junio de 1996 por ETA.

Cinco meses de secuestro
Se produjo esa tregua efímera cuando el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara llevaba más de cinco meses secuestrado. Tras las elecciones de marzo de ese año, que Aznar ganó por los pelos, el PP anunció una flexibilización de la política penitenciaria. El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, el 16 de junio, relacionó el reagrupamiento de presos etarras en las cárceles del entorno de Euskadi con el intento de que Ortega Lara fuera liberado.

Villar, explícito

Villar no pudo ser más explícito: “Los movimientos que se están produciendo, este cambio de alguna forma en la política penitenciaria, van en la línea de conseguir, primero, el cumplimiento de la ley manteniendo la dignidad y, segundo, que estas personas que lo tienen retenido cambien de alguna manera su salvaje comportamiento y se obtenga la libertad de este señor”.

Mayor Oreja
El 18 de junio, el mismísimo ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja –quien el otro día advirtió desde la COPE que España con el Gobierno actual se va suicidando cada día que pasa- aseguró que la nueva política penitenciaria del Gobierno de Aznar, que incluía el acercamiento al País Vasco de presos de ETA, quitaría argumentos a la banda terrorista.

Diálogo, sí
A lo largo de la semana de tregua, Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno, manifestó el apoyo del Ejecutivo al contenido de un reciente comunicado difundido por la mesa de Ajuria Enea. El Gobierno del PP –subrayaba Rodríguez- hacía suyas las condiciones para el diálogo de los seis partidos integrantes de la mencionada mesa.

Estrategia pacificadora
La víspera de la fecha en que concluía la tregua, el Gobierno oficializó el acercamiento de 32 presos. En paralelo, Mayor Oreja multiplicaba además los gestos de apertura al diálogo y señalaba que los partidos han de desplegar una estrategia pacificadora válida por sí misma, “con tregua o sin tregua”.

Unidad y confianza mutua
El 29 de junio, el vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, afirmó en Córdoba que “la salida de ese largo túnel de la noche del terrorismo puede empezar a vislumbrarse a corto plazo”, si las fuerzas democrática continúan “por el camino de unidad y confianza mutua” que han emprendido para acabar con las acciones violentas de ETA.

Fungairiño
Esta sucesión de actos destinados a complacer a ETA, con el laudable fin de rescatar a Ortega Lara, contaron con el apoyo del principal partido de la oposición –entonces el PSOE- y, por supuesto, del conjunto de los partidos democráticos. No se oyó ninguna recriminación, ni una, desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Sólo, dos días después de acabada aquella breve tregua, el por aquellas fechas teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño –tan añorado actualmente por el PP- criticó el acercamiento de presos y dijo: “Parece una claudicación ante ETA”.

La hoguera de la calumnia
Hoy, la expresión de que Zapatero ha claudicado ante ETA es repetida hasta la saciedad –aunque con vocablos a veces distintos y aún más ofensivos- desde el PP y sus plataformas mediáticas. Todo cuanto hace Zapatero en favor de la paz es ignominioso, repulsivo, perverso o aberrante. La retahíla de insultos dedicados a este Gobierno es interminable. No pasa un minuto sin que alguien, desde la derecha, eche leña y más leña a la hoguera de la calumnia.

Los cuervos genoveses
¿Cómo sonarían los graznidos de estos cuervos genoveses, que acechan los despojos del proceso de paz, si Zapatero dijera ahora lo que dijo Aznar durante la segunda y más prolongada tregua de ETA? Dijo Aznar el día 3 de marzo de 1998: “Si los terroristas deciden dejar las armas, sabré ser generoso (…) Estoy dispuesto a tomar todas las iniciativas que fuesen necesarias, si viésemos que podía entenderse o podían darse pasos positivos para que esta situación de cese de la violencia diese lugar a un proceso de paz definitivo”.

E.S.

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