27/05/2009
El Plural / Política
POLÍTICA
Archiva definitivamente la querella por sus cobros en Nueva York, recuperada oportunamente en pleno escándalo Gürtel
El Supremo también da un respiro a Garzón
N.T.
El Tribunal Supremo ha archivado definitivamente la querella interpuesta por los abogados Antonio Panea y José Luis Mazón contra el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, por cobrar 203.000 dólares mientras disfrutaba de un permiso de estudios en Estados Unidos, entre marzo de 2005 y junio de 2006. Según los letrados, hubo “una vinculación directa con el patronazgo (del Banco Santander tal como creen) por parte del querellado” que le llevó a rechazar una querella contra el presidente de esa entidad, Emilio Botín, interpuesta por el mismo Panea. El Alto Tribunal, sin embargo, ha avalado a Garzón por segunda vez –ya había archivado el caso el pasado 21 de abril-, asegurando que no hay pruebas para acusarle de cohecho, aunque hoy el juez ya había sufrido un duro revés al ser imputado por presunta prevaricación en su investigación del Franquismo y la Guerra Civil.
Por una circunstancia anecdótica, el ponente del auto que absuelve a Garzón es Luciano Varela, el mismo magistrado que ha sido designado como instructor de la causa en su contra por un supuesto delito de prevaricación.
Incidente de nulidad
Varela ha desestimado el incidente de nulidad interpuesto por los abogados contra la decisión anterior del Tribunal del 21 de abril –archivar la causa por no encontrar indicios de delito contra el juez-. Según los querellantes, por un “extravío” el Alto órgano no tuvo en cuenta documentos relevantes sobre la forma en la que Garzón gestionó el patrocinio del Santander.
Argumentos del Supremo
Para Varela, no obstante, tales pruebas “no implicaban ni podrían implicar toma en consideración alguna” para no archivar la causa. Su fallo corrobora el del 21 de abril según el cual los datos que los letrados pretenden investigar “no alcanzaban a desvirtuar las razones” por las que se descartó un posible delito de cohecho “ni siquiera en la modalidad de dádiva”.
Pendientes del CGPJ
El balón sigue, sin embargo, en terreno del Consejo General del Poder Judicial, al que el Supremo desvió responsabilidades el pasado 10 de febrero por si hubiera incumplimiento del artículo 417.11 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que sanciona como falta muy grave “faltar a la verdad en la solicitud de obtención de permiso”. Esta investigación disciplinaria aún no se ha resuelto.
Polémica oportunista…
La polémica por el cobro de 203.000 euros por impartir conferencias en la Universidad de Nueva York desde la primavera de 2005 hasta abril de 2006 estalló en marzo pasado, si bien el asunto venía de lejos –Panea interpuso la primera querella contra Garzón en febrero de 2008-. El PP y la derecha mediática aprovecharon la ocasión de arremeter contra el juez instructor del caso Gürtel, que ya había sido boicoteado con diversas demandas por prevaricación, todas descartadas –hasta hoy, el Supremo siempre había avalado a Garzón, al igual que el CGPJ-.
…e inflada
Los matices, no obstante, empezaron a aparecer enseguida: en principio se habló de 1,7 millones de dólares no declarados a Hacienda, una acusación definida por los especialistas como “literalmente falsa”. En realidad, el cobro ascendió a 203.135 dólares que fueron escrupulosamente comunicados al Fisco estadounidense y homologados al español, tal como explicó el mismo Garzón en su defensa. Lo más curioso del asunto es que la querella por los cursos coleaba desde principios de 2008, habiendo sido rechazada y archivada tanto por el CGPJ como por el Supremo y teniendo la decisión embrionaria de la polémica –el rechazo a la querella contra Botín- el aval de la Audiencia Nacional, que ratificó el fallo.
Ataques cavernarios
Marzo, un mes en el que el huracán Gürtel estuvo a punto de ebullición, fue el momento propicio para recuperar el tema. La prensa conservadora se arrojó al cuello del magistrado: ABC pasó de largo por los imputados en la trama corrupta y puso “bajo sospecha” a Garzón, El Mundo le deslegitimó como instructor por “incumplir la ley y escatimar la verdad” cometiendo una “golfada” y La Razón instó al CGPJ a sancionarle por “ejemplo ético y estético”. Menos finas resultaron las críticas de Federico Jiménez Losantos quien, desde su Mañana de la Cope definió su carrera como “lamentable”. La respuesta de Garzón, por el contrario, resultó escueta: “Hablaré, y a lo mejor hasta me dicen que callarme”.
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