martes 9 febrero 2010

20/05/2009

   El Plural / Política

  POLÍTICA

Su desmentido con sabor electoral llega tarde

Mayor Oreja, el defensor del franquismo “de mitos infinitos”

CECILIA GUZMÁN

Jaime Mayor Oreja vive encallado en el PP más cavernícola, para mal de esta sociedad nuestra que tan necesitada está de alternativas de todo tipo. Como bien decía la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, en una entrevista reciente, se echa en falta una oposición a la altura de las circunstancias, porque “el PP sólo tiene estrechez de miras y miopía partidaria. No sabe proyectar, ni tener ambición de país o proyecto de futuro”

Hace dos años, Mayor Oreja, cabeza de lista de los populares a las europeas, se negó a condenar el franquismo, después que en el 2002 ya su propio Partido había firmado en el Congreso, junto a todos los grupos políticos, una condena unánime a ese “régimen totalitario, contrario a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos”, como se recogía en el texto.

Franquismo: “mitos infinitos”
En un acto de prepotencia o de suicidio político, Mayor Oreja se negó a condenar el franquismo, y para su desgracia, lo hizo en letra impresa, en una entrevista en La Voz de Galicia, justificándose en que aquel régimen “representaba a un sector amplio de españoles, que lo habían vivido con naturalidad y normalidad”, se escudaba, además, en que se han hecho a su costa “mitos infinitos o exageraciones”, y a que la dictadura fue resultado de la guerra. Según su reflexión, los crímenes cometidos por Hitler, Mussolini, Stalin o Pinochet estarían legitimados por la historia, al haber sido apoyados por una parte importante de la población.

Los tres pies al gato
Vuelven estos días, quienes pretenden buscarle los tres pies al gato, a rebuscar en los preceptos ideológicos de Mayor Oreja. ¿Buscan que se retracte de lo dicho hace dos años? Sus declaraciones son un camino sin retorno, por más que el ex ministro se esfuerce ahora en intentar desdecirse, subido al carro de la campaña electoral. Le hemos visto en apuros en esa entrevista en el programa de María Teresa Campos en la que intentaba, a regañadientes, moderar su tono.

Los cafés con sabor popular
A falta de algo mejor, el PP ha apostado por Mayor Oreja para representar a España en Europa, a pesar de haber demostrado en los últimos años que ya no tiene nada que aportar, ni ganas de hacerlo. Su actividad en la tribuna europea, escasa como muestran los datos, evidencia que poco o nada defiende los intereses del país en Estrasburgo y que el ex ministro se ha aficionado a los cafés y las reuniones con sus colegas populares del EIN (Red Europea de Ideas, que aglutina a los conservadores europeos)

Sin presencia en la Eurocámara
La web Votewatch.eu, elaborada por académicos de la Universidad Libre de Bruselas y la London School of Economics, y que recoge minuciosamente la labor de los eurodiputados, deja la presencia de Mayor Oreja en las calificaciones más bajas. De los 52 diputados españoles, Mayor Oreja ocupa el puesto 35 en asistencias al pleno, habiendo faltado a 49 sesiones de trabajo. 

El diputado 696
Según su ficha parlamentaria, accesible a través de la web del Parlamento Europeo, el número uno de la candidatura del PP se ha dirigido al pleno 19 veces en cinco años, ha sumado su nombre al de otros parlamentarios en la presentación de siete resoluciones y ha hecho cinco preguntas a las demás instituciones. Los datos no indican que haya trabajado demasiado. Esta página, que recoge también las actividades de todos los diputados, lo sitúa en el puesto 696 entre los 920 parlamentarios que han pasado por la institución. De no incluir las bajas y los suplentes (la institución tiene 785 escaños) su clasificación habría sido aún peor.

No convence
Su proyecto político de una Euskadi en la que se prohíba hablar euskera, como bien lo aprendió de su bisabuelo; para el que la mujer o el Estado, que intenta protegerla, son asesinos de “prebebés”; de una sociedad católica cerrada a la idea de que la familia responda a un único formato negando los múltiples que hoy impone la realidad; de una Europa anclada en los valores neoliberales que llevaron a la economía a este punto en el que estamos. Ese proyecto añejo no convence.

Esencia rancia
Mayor Oreja es un político predecible. La nueva dirección del PP ha pasado este dato por alto. Es la vieja guardia, que agotó el discurso, y se hace evidente su cansancio, en su tono de voz, en sus modales, en esa esencia rancia que va dejando por los rincones de la Eurocámara.

La nueva cantera del PP
Mayor Oreja está invalidado para representar a la España moderna en Europa. El mundo avanza hacia un progreso al que el PP se niega a subirse. Si le votamos, si le permitimos que gane la Eurocámara, nos habremos equivocado. Por su parte, el principal partido de la oposición debería reflexionar sobre este punto y buscar en su cantera opciones mejores. El país también necesita de una rivalidad acorde con los tiempos que corren.


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