martes 9 febrero 2010

15/01/2009

   El Plural / Política

  POLÍTICA

El corresponsal de Al Jazeera en España analiza en El Plural la masacre de palestinos en Gaza

Las heridas abiertas por Israel tardarán en curarse y la sangre que ha brotado en las calles de Gaza no será fácil de limpiar

AIMAN ZOUBIR*

Cuando nos hemos quejado en alguna ocasión del helador silencio que exhala el ministerio de Asuntos Exteriores español, se nos esgrimía que "la diplomacia tranquila" que propugnaba el ministro Moratinos era el antídoto mágico para superar los desvaríos y el sinsentido que habían supuesto las alianzas contra-natura del anterior ejecutivo y el abandono irresponsable del "soft power" que la estrategia actual quiere recuperar.

Todavía es demasiado pronto para hacer un balance completo. Un diagnóstico actualizado requiere de elementos mucho más sólidos, espantados por los constantes vituperios periodísticos a la persona del ministro y celosamente guardados por una errónea estrategia comunicativa que insisto, no logramos entender.

Coyuntura aciaga
Todo ello no nos puede privar de un acercamiento cauto a lo que está siendo una llamativa presencia española en el sempiterno conflicto árabe-israelí, que está pasando por una coyuntura aciaga.

División
Probablemente se recoja de manera somera en muchos medios de comunicación españoles el bullicio diplomático que registran las opacas chancillerías árabes, pero lo cierto es que la división es tan aguda que amenaza con aventar el enjambre y la esencia de muchos de estos regímenes.

Orgía de sangre y destrucción
Llegados a este punto y con las aprensiones que producen las cabalas sobre la posible postura del nuevo inquilino de la Casa Blanca, parece que la Unión Europea ha querido adelantarse y recuperar la agenda de su antiguo emisario español en la zona para sacar adelante la difusa iniciativa egipcia, única solución plausible según varios observadores para frenar la orgía de sangre y destrucción que ha desatado la maquinaria de guerra israelí.

Lección aprendida
Fracasada la bravuconada de Sarkozy que llegó a comprometer la mediación egipcia al declarar que las autoridades egipcias deseaban una pronta desaparición de Hamas, todo hace indicar que el ministro español acude a la zona con la lección bien aprendida.

Sin excluir a Hamas
Cualquier solución a este conflicto impuesto por Israel pasa necesariamente por la consideración de otros canales de negociación que no excluyan a Hamas. En ese sentido, la visita del canciller español a Damasco adquiere un gran simbolismo.

Legitimas reivindicaciones
Ninguneada durante las dos legislaturas de Bush, Siria, que alberga a la Troika política de Hamas, se erige como actor fundamental en cualquier tipo de solución dialogada. A Siria le fortalece en este papel su renovada relación con Turquía que a su vez se ha constituido como un mediador tolerado por todas las partes, unos grandes titulares que España podría hilvanar finamente sumando una visión europea unificada y no excluyente que recoja las legítimas reivindicaciones palestinas que pasan por un necesario alto el fuego, una salida inmediata de las tropas israelíes y una normalización de los pasos fronterizos.

1025 muertos
Y es en estos detalles donde está el diablo, tal y como se dice popularmente en Palestina. Hamas ha reiterado en repetidas ocasiones que con un asedio medieval y 1025 muertos en la mesa una solución a la libanesa es completamente descartable, con lo cual rechaza con amenaza de ataques cualquier presencia de tropas extranjeras en su frontera.

“Ataques seclectivos”
Le avalan en sus tesis las imágenes del horror que han dejado "los ataques selectivos" israelíes y el desgaste al que podría someter al ejército hebreo en caso de que se prorrogue su presencia en Gaza, un extremo que la sociedad israelí no podría soportar durante mucho tiempo.

Violación de todas las leyes
Con todas estas cartas y con la profunda convicción de la flagrante violación de todas las leyes habidas y por haber, el consentimiento que ha dispensado Europa a Israel durante largos decenios debe ser revisado escrupulosamente ya no por higiene democrática si no por razones de seguridad de todos. Las heridas abiertas por esta guerra inhumana tardarán en curarse y la sangre que ha brotado en las calles de Gaza no será fácil de limpiar.

*Aiman Zoubir es periodista y corresponsal de Al Yazeera en España

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