martes 9 febrero 2010

22/06/2008

   El Plural / Política

  POLÍTICA

El entorno de Aguirre le avisa: "La batalla no ha hecho más que empezar"

Rajoy concluye el congreso: "El PP ya está en la final"

MARCOS PARADINAS

Llegó el momento de ponerse manos a la obra. Esa es la impresión que ha querido transmitir Mariano Rajoy en su discurso de clausura del XVI Congreso del Partido Popular, del que ha salido reelegido como presidente con el 84% de los votos a favor. Tras casi cuatro meses de luchas intestinas, el PP quiere dar una imagen de oposición, labor para la que fue elegido en las urnas. Atrás quedan ya las luchas de poder, o al menos para la mayoría, ya que desde el entorno de Esperanza Aguirre, la gran derrotada, no parecen querer rendirse y fuentes cercanas a la lideresa avisan: “La batalla no ha hecho más que empezar”.

Sin embargo, Mariano Rajoy no parece querer darle importancia, al menos por ahora. Se ha quitado del medio a los aznaristas que más lastraban su carrera hacia La Moncloa, así como a los dirigentes más críticos con su gestión. Como aquel que se sabe rodeado de una directiva renovada y afín, y libre de herencias ante las que justificarse, Rajoy ha realizado un discurso final cargado de una seguridad y una confianza que hacía tiempo no se le veía al líder popular.

“No voy a prescindir de nadie”
El congreso del PP ha bajado el telón. Minutos antes, una presentación audiovisual, digna del trailer de una superproducción cinematográfica, daba paso al discurso de clausura. Rajoy ha subido a la palestra y, tras un sinfín de agradecimientos personales, entre los que ha destacado uno a los medios de comunicación, “que habrán disfrutado mucho a lo largo de los últimos tiempos”, ha empezado por aclarar los últimos movimientos en el partido. “No voy a prescindir de nadie”, ha querido tranquilizar a los asistentes, “os necesito a todos”. Aunque de un vistazo a la nueva Ejecutiva resulte evidente que muchos se han quedado atrás.

Primera imagen de oposición
El grueso del discurso, Rajoy lo ha dedicado a atacar al Gobierno, sobre todo en materia económica, que ha calificado de “crisis que Zapatero se empeña en minusvalorar o negar para ocultar su pasividad cuando aún tenía margen para actuar”. Tras asegurar que el Ejecutivo no está preparado para afrontar “ninguna clase de dificultad”, ha recurrido a la ironía para presentar a su partido como solución: “Nosotros sí que sabemos enfrentarnos a las crisis y alguna que otra hemos superado”. También ha alzado la bandera de la defensa del castellano, “un factor importante de globalización”, y que supone en peligro, y ha ofrecido “la garantía de que España sea una gran nación y pinte en Europa”. La única concesión al Gobierno se la ha dado, una vez más, en materia antiterrorista, donde “parece que han rectificado”. Pero avisa: “Estaremos vigilantes y seremos exigentes para que no vuelva a las andadas”.

“¡Viva España!”
El final lo ha dedicado ha recoger las impresiones del congreso. “No hemos perdido el tiempo”, ha asegurado, pero ha reconocido que “nos falta convencer a mucha gente”. También ha agradecido su confianza a los dos mentores de su carrera política: Fraga, quien a día de hoy le sigue apoyando, y Aznar, de quien no se puede decir lo mismo pero los formalismos exigían el gesto. No podía faltar una referencia a las dificultades superadas: “Vistos en la distancia, hasta los sinsabores han valido la pena”. Finalmente, Rajoy ha pedido a los compromisarios que se vuelvan a casa con la voluntad de trabajar y ha declarado “oficialmente clausurado” el XVI Congreso del PP. Un nítido “¡Viva España!” han sido sus últimas palabras, entre una nube de confeti.

Aguirre promete guerra
Quienes se niegan a dar por concluido el asunto son Esperanza Aguirre y su entorno. A la lideresa no le ha sentado muy bien el trato recibido a lo largo de la cita congresual. Tras escuchar los nombres de la nueva dirección del PP, ha asegurado no haber sentido “muy escuchada”. Las tornas parecen haber cambiado ahora y, parafraseando a su adversario Gallardón, ahora es ella la que se considera “el verso suelto del poema”. En un lenguaje menos lírico y mucho más bélico, fuentes cercanas a la presidenta madrileña aseguran que “a veces hay que perder una batalla para ganar otra” y que este congreso es “una solución transitoria”. Según informa El Mundo, el entorno de Aguirre asegura que “la batalla no ha hecho más que empezar”, porque "no se puede prescindir de Madrid".

Respuestas desde la directiva
Desde las posiciones de quienes sí han sido agraciados con cargos de responsabilidad ya han contestado a Esperanza Aguirre. El ex ministro de Defensa y nuevo de Justicia y Libertades Públicas del PP le respondió que “el que no esté es el que no ha debido estar”. E incluso concretó un poco más: “Los críticos que han deseado integrarse se han integrado; ha habido oportunidades para todos”. Por su parte, el nuevo hombre fuerte del PP, Javier Arenas, ha afirmado que todos escuchan la opinión de Aguirre y la respetan profundamente. "Otra cuestión -precisó- es que no coincidamos al cien por cien con lo que dice. Siempre hay que escuchar y respetar".

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