martes 9 febrero 2010

21/06/2008

   El Plural / Política

  POLÍTICA

Muchos avisos: “Un partido como el nuestro no puede ser el proyecto personal de nadie”

Aznar elogia a San Gil, Ortega Lara, Acebes y Zaplana y apoya a Rajoy por "disciplina"

MARCOS PARADINAS

José María Aznar no ha defraudado a nadie en su intervención como presidente de honor en el XVI Congreso del Partido Popular y ha confirmado todos los mensajes de malestar que ha venido enviando en los últimos meses, tanto en sus intervenciones públicas como aquellos que se le han atribuido desde la sombra. Ya desde el principio de su intervención ha dejado clara su postura respecto a los abandonos de María San Gil y Ortega Lara, así como su apoyo a Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, unas “ausencias dolorosas” de quienes “se han batido con un coraje espectacular”.

El discurso de Aznar ha estado marcado por las continuas alusiones a Mariano Rajoy, a su equipo y a la supuesta renovación del partido que pretende llevar a cabo. El ex presidente del Gobierno ha asegurado ofrecer un “respaldo responsable” a Rajoy, pero no ha podido evitar reafirmarse en su idea de que “ha de contar con todos y con los mejores”.

Alusión a la ausente San Gil
Ya desde el principio de su intervención, José María Aznar ha dejado claro por donde iban a ir los tiros. Aunque ha comenzado aclarando que “no aspiro a nada, no pido nada y no juego a nada”, en seguida ha hecho referencia a su visita a Regina Otaola en Lizarza y a las “sólidas referencias morales”, sin las que “no podríamos explicarnos a nosotros mismos”. Parecía cantado de esta manera el reconocimiento indirecto a María San Gil, dada la amistad entre la alcaldesa y la ex presidenta del PP vasco. Pero Aznar prefirió dejarlo más claro haciendo referencia explícita tanto a ella como a Ortega Lara, ambos técnicamente fuera del PP por sus desacuerdos con Rajoy.

Fraga y Rajoy no aplauden
Esta alusión le ha valido uno de los aplausos más efusivos y duraderos de los asistentes, aunque entre la bancada de venerables, tanto Fraga como Rajoy han evitado sumarse. Aznar ha añadido que, sin ese reconocimiento a San Gil y Ortega Lara, “traicionaría toda mi vida política y no sería fiel conmigo mismo”, ya que “sin personas como ellas el PP ni habría sobrevivido ni sería lo que es”. Finalmente, ha asegurado que “deben seguir formando parte del PP” puesto que tiene con ellos “una deuda impagable”.

”Ignorar a quienes nos votan”
Aznar ha seguido criticando los últimos movimientos del partido que lideró, tan criticado como está ahora por los más ortodoxos por su supuesto aperturismo a posturas más sosegadas. “No ganaremos si pensamos que podemos ignorar a quienes ya nos votan”, ha dicho el ex presidente, porque “los votos nadie los tiene en propiedad”. Poniendo su abadono de la política como ejemplo, Aznar ha avisado de que “un partido como el nuestro no puede ser nunca el proyecto personal de nadie”. Además, ha avisado de que no es necesario ir ahora hacia el centro, porque “estamos en el centro desde hace muchos años”.

Primero ganar, después pactar
Uno de los momentos de crítica más claro, al menos en lo que se refiere a abrir las posturas del partido para recabar apoyos externos en partidos como los nacionalistas, ha llegado cuando Aznar ha recordado que “en 1996 gobernamos con diálogos y acuerdo”, pero que para ello “primero ganamos las elecciones”. Varias veces ha subrayado la necesidad de seguir “por ese orden”, el de ganar primero y negociar después.

El “coraje” de Zaplana y Acebes
El resto del discurso, Aznar lo ha querido vertebrar en cuatro puntos fundamentales. El primero de todos le ha servido para reconocer la labor del equipo que formó el partido desde 2004, no sin antes lanzar una mirada de reojo al lugar desde donde le observaba Rajoy, responsable de haberse quitado de en medio al grueso de ese equipo. El ex presidente ha calificado la situación actual de “tiempo de despedidas, hasta luegos y ausencias dolorosas”, tras lo que ha hecho hincapié en la labor de Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, quienes “se han batido con un coraje” según Aznar, y quienes sin duda representaban el sector más duro del PP en la pasada legislatura y la herencia que el ex presidente dejó a su marcha.

“Contar con los mejores”
El segundo punto se lo ha dedicado a Mariano Rajoy, el mismo a quien ayer se negó a saludar con la misma efusividad que al resto de presentes y para quien ha asegurado ofrecer su respaldo, aunque sea un matizado “respaldo responsable”. Rajoy se ha mostrado muy serio en este momento, con una evidente cara de circunstancias, atento a lo que pudiera pasar a partir de ahora, aunque finalmente ha optado por levantarse y saludar al público que le aclamaba. Después, Aznar ha seguido avisándole de que “tiene ante sí una gran responsabilidad” para la que “ha de contar con todos y con los mejores”, en unas palabras muy similares a las que pronunció hace unas semanas en un acto de FAES, y que se consideraron una clara crítica al equipo elegido por Rajoy.

Matices a la “renovación”
La crítica a las elecciones que ha llevado a cabo Rajoy en su entorno se ha hecho más evidente en el tercer punto que ha destacado Aznar. “No nos equivoquemos sobre el sentido de la renovación. Cuando vayas avanzando procura que veas más gente siguiéndote”, ha aclarado el presidente de honor del PP. Aznar ha pedido que no se aleje “a nadie que honradamente quiera arrimar el hombro”.

No hay que “heredar la izquierda”
Finalmente, ha aprovechado el último punto de su discurso para reivindicar cuál debe ser la postura de su partido, basándose en presentarse como una “alternativa sólida” en lugar de “acomodarse o diluirse en el paisaje”. Aznar se ha sumado a las voces críticas de su partido asegurando que el objetivo del PP “no es heredar la izquierda”, sino que “es sustituirla, ganándola en las urnas”. Ante ese supuesto acercamiento a posiciones más moderadas como las de la izquierda, Aznar ha proclamado que “mala compra haríamos si nos dejáramos convencer”, exigiendo a sus compañeros que sean el partido que le gustaría a la mayoría de los españoles y “no el que le gustaría a nuestros adversarios”.

No os avergoncéis de nada
Finalmente, el que se ha autocalificado como “el militante más disciplinado de este partido” ha recordado a todos sus compañeros los que considera los logros de su anterior gobierno y del que parece querer alejarse Mariano Rajoy de cara a una nueva etapa. Y lo ha hecho asegurándoles que no tienen “que avergonzarse de nada, de nada. Si nos hubiéramos avergonzado, hoy echaríamos el cierre del PP definitivamente”.

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