martes 9 febrero 2010

08/10/2007

   El Plural / Política

  POLÍTICA

Barberá y Camps se saltan las normas

Trampas de salida en el circuito de Fórmula 1 de Valencia

IGNASI PELLICER

Han sido muchas las voces de colectivos vecinales y ecologistas las que se han hecho oír estos días con fuerza en Valencia, en contra del polémico circuito urbano de Fórmula Uno. En declaraciones a “elplural.com”, Julio Antonio Moltó, representante de la comisión “El litoral que volem” (El litoral que queremos”), de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, resume lo que está sucediendo con estas claras y contundentes palabras: “Se está utilizando el dinero público para intereses privados”.

Cuanto habla y critica este representante vecinal lo apoya en pruebas que considera “irrefutables”. Todas están resumidas en un escrito-denuncia, depositado en la Generalitat y entregado a los medios de comunicación valencianos para que salgan a luz pública los entresijos que se intentan esconder desde el gobierno regional conservador.

Greenpeace y Ecologistas en Acción se suman a las protestas
El glosario de críticas vecinales, además, cuentan con el respaldo expreso de organizaciones ecologistas, como Greenpeace y “Ecologista en Acción”. Se pide, antes que nada, a la Consellería de Infraestructuras que explique por qué no se ha llevado a cabo un estudio del impacto ambiental, como suele ser preceptivo en este tipo de obras urbanísticas.

Camps y Barberá ponen la “primera piedra”
La Generalitat Valenciana y el ayuntamiento de la ciudad, que preside la alcaldesa “popular” Rita Barberá, intentan saltarse este requisito por una pirueta administrativa. Pese a que Barberá y Camps, pusieron el pasado lunes la primera piedra del futuro circuito en un acto público a bombo y platillo, no consta en ningún documento oficial administrativo que las obras cuestionadas sirvan para construir un circuito, sino como “remodelación y mejoras de barrios”. De esta manera, “se hace la trampa”, señala Julio Antonio Moltó y remacha que son “artimañas” que utiliza el gobierno regional del PP, sin que el ayuntamiento le diga nada “porque es de la misma cuerda política”.

Las obras para empresas amigas
Para colmo de lo que se considera una “actuación fraudulenta” de la Generalitat, desde las asociaciones de vecinos se pone también de relieve que los 41,2 millones de euros - coste de las obras de las dos fases del circuito Fórmula 1 - van a parar directamente a la facturación de empresas, la mayoría de constructores valencianos afines al PP.

El patrón de patronos valenciano, Rafael Ferrando, factura por las obras
Una de estas empresas es Pavasal. Tiene de accionista a Rafael Ferrando, actual presidente de Cierval, la patronal regional valenciana. Este empresario cuenta con la plena confianza del presidente Camps. Lo ha utilizado en sus batallas para reivindicar agua del Ebro, en el seno de la CEOE, de la que es vicepresidente. Además, Ferrando es ahora miembro de la junta de gobierno de la Autoridad Portuaria de Valencia, una de las partes interesadas en las obras del circuito automovilístico.

El grupo Lubasa, de Castellón, entre los agraciados
También ha salido agraciado en la adjudicación de las obras, el grupo “Lubasa” de Castellón a través de su filial Becsa. Es propiedad del empresario Luis Batalla quien ha sido un apoyo incondicional para que se empiecen las obras del aeropuerto de Castellón, impulsado por el presidente de la diputación, Carlos Fabra. Este cacique provincial del PP figura como imputado en varios delitos de falsificación de documentos públicos, contra Hacienda y tráfico ilegal de influencias que esperan juicio.
Figura igualmente en la nómina de empresas del circuito, la alicantina Ecisa, propiedad de Manuel Peláez, y Hormigones Martínez, con sede central en Elche. Ambas son conocidas por sus simpatías con el poder conservador, tanto cuando mandaba aquí Eduardo Zaplana, como ahora, con Francisco Camps al frente de la Generalitat.

Fernando Roig hará caja con el circuito en marcha
Pero aun ven más “intereses particulares” las asociaciones de vecinos en este negocio, financiado con fondos públicos, cuando saben que la empresa que explotará los derechos de las competiciones automovilísticas sera “Valmor Sport”. Tiene de principal accionista a Fernando Roig, empresario del sector de la cerámica, dueño del Pamesa y del equipo de fútbol Villareal C.F. Forma el tridente de la saga empresarial valenciana, junto con sus hermanos Juan (dueño de Mercadona) y Francisco, ex presidente del Valencia C.F., constructor y promotor inmobiliario.

En filigrana, el dúo Ecclestone-Agag
Detrás de este entramado empresarial - que va a beneficiarse del negocio antes incluso de que se el primer pistoletazo de salida de las carreras - aparece en filigrana, Alejandro Agag, el yerno de Aznar. A Agag se le atribuye la idea de hacer el circuito de Fórmula Uno en Valencia. Le vendió la ocurrencia a su socio, el magnate británico, Bernie Ecclestone, que es el que manda a escala mundial en este tipo de competiciones. Ecclestone y el candidato Francisco Camps, en un caso inédito en la historia de las democracias europeas, utilizaron de coartada electoral este circuito para que los valencianos le dieran la mayoría al PP, como así sucedió.

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