13/06/2007
El Plural / Política
POLÍTICA
Pedro J. Ramírez denuncia “pasividad”en el Gobierno
Cataluña y España ¿se enfrentan por primera vez en el ámbito deportivo?
Anda muy turbado estos días Pedro J. Ramírez porque ha descubierto que en Yakutsk, recóndito lugar de Rusia, que fuera en su momento un gulag estalinista, tuvo lugar hace unos días un partido de fútbol sala entre una selección catalana y otra española. Con el agravante de que venció la selección catalana. La organización de este torneo es la Asociación Mundial de Fútbol Sala, un organismo escasamente representativo y, según parece, no oficial.
La capacidad de tan influyente periodista para convertir en gravísima cuestión de Estado todo cuanto le enoja o le desagrada –como sucede desde hace tiempo con su celebérrima piscina balear- es legendaria. En la portada de ayer de El Mundo podía verse una fotografía de los dos capitanes y el árbitro, a punto de comenzar el partido, presenciado por unas doscientas personas más el enviado especial de El Mundo. Es decir que el entusiasmo suscitado por ese encuentro resultó perfectamente descriptible.
El sueldo de Lissavetzky
Debajo de la foto un titular: “Cataluña consigue enfrentarse por primera vez a España ante la pasividad del Gobierno”. Y dentro, un editorial denunciando a Lissavetzky, secretario de Estado para el deporte, y lanzando una pregunta al sol de la demagogia: “¿Para qué le pagamos el sueldo a Lissavetzky?”
¡Investigad el apellido!
España se rompe en Rusia, como no podía ser de otro modo y, mientras, Lissavetzky –¡investigad el apellido!- se queda impertérrito. “Asistió a la final del Roland Garros y se llamó andana en este tema”, sostiene el citado editorial. ¡Menudo patriota el socialista Lissavetzky! Otras reflexiones del diario de Ramírez culpan del hecho a la presencia de ERC en el Gobierno de la Generalitat y a la falta de reacción tanto del Consejo Superior de Deportes como del secretario de Estado.
Acierto de La Vanguardia
Y, sin embargo, la nueva exclusiva de El Mundo tiene precedentes. No es cierto que “Cataluña consigue enfrentarse por primera vez a España ante la pasividad del Gobierno”. El 26 de enero de 1949, y bajo los auspicios del Gobierno de la época –en cuanto a “pasividad”, pues, nada de nada-, con Franco en El Pardo, se celebró en la ciudad de Terrassa (entonces Tarrasa) un partido de hockey sobre patines entre Cataluña y España. Lo recordó con sumo acierto La Vanguardia, el 30 de octubre de 2004, en plena y tormentosa polémica sobre la selección catalana precisamente de hockey sobre patines.

Foto del Archivo Municipal de Terrassa, publicada en La Vanguardia
Bendición
El diario local Tarrasa subrayaba que ese partido formaba parte, ni más ni menos, que de los actos conmemorativos del décimo aniversario de la liberación de la ciudad egarense, lo que llevaron a cabo las fuerzas nacionales. Hubo bendición de la nueva pista de patinaje, a cargo del capellán Juan Fortuna y se encontraba en la presidencia Juan Antonio Samaranch –introductor en España del hockey sobre patines-, un franquista inasequible al desaliento.
Hasta el año 1952
Los choques deportivos entre Cataluña y España –en esa modalidad deportiva- se prolongaron hasta 1952 y se desarrollaron en Madrid, Valencia y Lleida. No es en todo caso comparable una situación como la del franquismo en sus años más siniestros –todos lo fueron- con la situación actual de democracia y autonomías. Pero sí sirve el ejemplo de Terrassa para desdramatizar un poco debates fundamentalistas que sólo conducen hacia la exasperación innecesaria y bastante irracional.
Tranquilícese, Ramírez
Tranquilícese Ramírez, siempre presto a hallar radicalismos y excesos de todo género en Cataluña. Relájese y no contribuya, con su acostumbrado fervor, a tensar en exceso la cuerda. El partido de fútbol sala del otro día, y como hubiera dicho Josep Pla -en absoluto sospechoso de separatismo-, fue una collonada. Como lo fueron aquellos partidos de hockey sobre patines entre Cataluña y España, con gritos de “!Franco, Franco, Franco! ¡Arriba España! Los denominaban durante la dictadura los gritos de rigor. Pero sonaban para muchos como gritos de terror.
E.S.
Si todavía no se ha registrado como usuario de El Plural, puede hacerlo de forma gratuita haciendo clic aquí.
Si tiene alguna dificultad técnica con su cuenta de usuario en El Plural, envíe un mensaje de correo electrónico a soporte@elplural.com con la descripción detallada de su problema y nuestro centro de soporte le responderá.
El Plural no se hace responsable de las opiniones expresadas por los usuarios en este foro.
Las opiniones se eliminarán pasados 30 días de la fecha de envío.
Quiénes somos | Aviso legal | Publicidad | Contacto | Ayuda
elplural.com, 2007. Publicado bajo licencia Creative Commons