martes 9 febrero 2010

24/05/2007

   El Plural / Política

  POLÍTICA

¡Recordad a Aznar, queridos progres no trasnochados, y votad!

Recordad el Prestige, la huelga general, la boda imperial, sus arrumacos con Bush, sus mentiras de Irak, la foto de las Azores

Ciudadanos dubitativos, que todavía no habéis decidido si ir a votar o no este próximo domingo, recordad a Aznar. Quienes os sentís defraudados, escépticos o desengañados por determinados aspectos negativos o mediocres de Zapatero, recordad a Aznar. Los que esperabais más del PSOE, los que os desagradan algunos de sus aliados, los que contempláis -con inquietud y hasta con descontento- el proceso de paz quebrado brutalmente por ETA en la T-4, recordad a Aznar.

Haced, haced el pequeño esfuerzo de memoria –memoria, ay, tan cercana-, y luego votad o quedaros en casa. Pero después, si vence el PP –si el PP mantiene sus feudos actuales convertidos en paradigmas de la corrupción, con gentes como Carlos Fabra y sus secuaces, que parecen extraídos de una película sobre la mafia siciliana-, por favor, no os quejéis.
Bajo vigilancia férrea
No es que Aznar haya vuelto. Es que nunca se había ido. Ha estado agazapado –aparentemente en la penumbra- detrás del guiñol, moviendo desde la FAES los muñecos títeres, con Rajoy ejerciendo de pobre diablo, dando palos a Zapatero para hacer méritos, bajo la vigilancia férrea del binomio Zaplana/Acebes y otros representantes de la guardia pretoriana; la guardia del emperador genovés, supuestamente ausente.

“!Al enemigo, ni agua!”
En este tiempo de tutelaje, lejano en teoría, Aznar ha conseguido que el PP se acantonara en sus esencias más auténticas, instalándose en estado de guerra permanente. “!Al enemigo, ni agua!”, es la consigna. Si dicen blanco, nosotros diremos negro, aunque sea blanco. Uno de sus mejores propagandistas, Losantos, lo proclamó ayer, desde los píos micrófonos episcopales: “Es una equivocación histórica del PP no dedicarle todo el tiempo necesario a apuñalar al contrario hasta que se desangre”.

Soflama en Quintanilla
Aznar no puede soportar que la realidad le haya obligado a tragarse su soflama de Quintanilla de Onésimo, horas más tarde de la restallante victoria de la derecha el 12 de marzo de 2000. Entonces el César glorioso sentenció que su mayoría absoluta significaba que “las viejas cuestiones históricas pasan de una manera definitiva al baúl de los recuerdos”.

Sin espejo retrovisor
Creyó estúpidamente que él iba a inaugurar una nueva era sin espejo retrovisor. A lo sumo, sólo sus amigos, como Pío Moa, César Vidal y otros reaccionarios cantamañanas, estarían autorizados a mirar al pasado, al 18 de julio, a la guerra civil, al franquismo…

Ladráis vuestro rencor
Recordad a Aznar. Recordad el Prestige, la huelga general que no existió ni para el portavoz del Gobierno ni para TVE, la boda imperial de su hija y Agag, sus arrumacos cómplices con Bush, sus mentiras obscenas para justificar la invasión colonial de Irak, la foto de las Azores o cómo insultaba a los opositores: “Progres trasnochados que ladráis vuestro rencor por las esquinas”.

La celestial COPE
Recordad su reacción ante el 11-M, buscando a ETA desesperadamente. Recordad la teoría de la conspiración sobre la autoría de la masacre del 11-M. Recordad el perverso boicot del PP al proceso de paz en Euskadi. Recordad a Aznar y su infamia en Calatayud, acusando a Zapatero, como cada día hace la celestial COPE, de devolvernos a la guerra civil.

O PP o ETA
Recordad, sí, a Aznar en Calatayud: “Cada voto que no venga al PP va a servir para consolidar la presencia de los terroristas en las instituciones”. Es decir: “O se vota PP o se vota ETA”. Recordad que Aznar ya defendía este género de sofismas cuando la guerra de Irak: “O se apoya a Bush o se apoya a Sadam”.

No os equivoquéis
Recordad a Aznar. Y no os equivoquéis. ¿Alguien ha oído, siquiera una sola vez, a Rajoy, a Paco Camps, a Rita Barberá, a Valcárcel, a Cámara, a Pedro Sanz, a Revuelta, a Esperanza Aguirre o al mismísimo Gallardón, entre otros presidentes autonómicos y alcaldes de la derecha, desmarcarse de Aznar, discrepar de Aznar o, al menos, advertirle que ese camino no conduce al centro, sino a la derecha extrema? ¡Recordad a Aznar, queridos progres no trasnochados, y votad!

E.S.

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