De nuevo las redes evitan otro ridículo para la Historia y la Cultura españolas como hubiera sido permitir que los restos de Miguel de Molina fueran al osario del olvido definitivo. Tuvo que ser una fan de Miguel, Juani Muñoz quien las movilizase logrando que tras la reacción en Facebook la Fundación Miguel de Molina abonara los 115 euros adeudados y asegurando su permanencia hasta 2020 por 19 euros al año en el Panteón de Actores del Cementerio de Chacarita, en Buenos Aires. Una vez más el elefante burocrático llega tarde a la cita con su deber y son las redes las que salvan al Estado español de otro ridículo, aunque no sé yo si se tiene conciencia de ello.

El GRMH no oculta su satisfacción por lo que hayamos podido contribuir a salvaguardar la memoria de un exponente artístico, cultural y social como es la figura de Miguel de Molina. Nuestro primer objetivo al denunciar la situación era paralizar el posible procedimiento de desahucio; ahora sí, su Andalucía natal y el Estado deberían asegurar su memoria y difundir su legado como primer paso para hacerle justicia, sin olvidar Valencia y Buñol, donde el artista pasó la guerra colaborando con la República y la postguerra hasta que se marchó.

Para nosotros sería bueno que las Instituciones lograsen la repatriación de sus restos por todo lo anterior, pero también por el mayor motivo por el que fue duramente acosado: su orientación sexual que reconocía abiertamente en aquella rancia sociedad y sobre todo en aquellos tiempos. No es extraño que Miguel no quisiera volver a aquella España mientras vivieran quienes hipócritamente lo sometieron a crueles palizas y acosos de todo tipo sin decir que en algún caso era porque no quiso someterse a los caprichos sexuales de algún militar y prohombre de los viriles vencedores que ya entonces actuaban desde el armario.

Miguel estaría satisfecho ante los avances que en la lucha LGTB se produjeron y que él no llegó a conocer; los que le sometieron a palizas y torturas estarán retorciéndose en sus ataúdes viendo la libertad que hoy hace de España un país modelo donde hasta los herederos de aquellos hipócritas intolerantes asisten ya a grandes demostraciones del Orgullo Gay y a bodas entre personas del mismo sexo como la de Maroto, fotografiándose algunos que firman recursos contra los avances en materia de libertad sexual.

Pedimos la repatriación con urgencia porque hasta ayer mismo la alternativa era el osario y la muerte definitiva de Miguel de Molina, un nexo entre la lucha memorialista y LGTB. Hoy la situación ha cambiado y creemos que dicha repatriación sólo sería posible con el acuerdo de todos a un país que ya no es aquel a donde Miguel nunca quiso volver y su presencia sería la mejor prueba de ello; es muy injusto que España siga teniendo regados por el mundo los restos de nuestros personajes más progresistas y demócratas mientras dictadores, intolerantes e inquisidores se adueñan de honores y Memoria en suelo patrio.