05/01/2009
El Plural / Artículos de opinión
ARTÍCULOS DE OPINIÓN
El gancho
La crisis de la crisis
En las últimas semanas, han aparecido, simultáneamente, tres encuestas que amplían la ventaja del PSOE en relación al PP. Las tres han tenido un efecto demoledor sobre la moral de la derecha pero, sobre todo, han significado un desmentido general a la predicción de algunos medios de comunicación –especialmente, los críticos con el Gobierno- sobre los efectos demoscópicos que la crisis económica iba a producir en la ciudadanía. Pensaban que el binomio crisis económica-desgaste del Gobierno era una ecuación inevitable, casi matemática; que los datos del paro tendrían un efecto directo y previsible sobre la opinión pública.
Lo que estas encuestas han demostrado, es que cierta interpretación de la crisis, está en crisis. En concreto, están en crisis las atribuciones simplistas e intencionadas de la responsabilidad sobre el aumento del paro y las negativas cifras macroeconómicas. Está en crisis mirar al 2009 con los mismos argumentos que la derecha utilizó en 1993 (el fenómeno es completamente diferente), y está en crisis minusvalorar la capacidad crítica de una ciudadanía cuya comprensión de los acontecimientos que sacuden el mundo es más profunda y compleja de lo que algunos creen.
No resulta tan sorprendente el resultado de los sondeos, como la sorpresa de algunos ante los mismos. ¿Tan difícil resulta comprender que la complejidad de lo que estamos viviendo es demasiado evidente, no sólo para analistas sesudos, sino para el conjunto de la ciudadanía? Cuando los in-puts informativos apuntan a una interconexión de causas sin precedentes (desde las hipotecas subprime americanas, hasta la debilidad del sistema financiero internacional, pasando por la inestabilidad del precio del crudo, escándalos antológicos como el de Madoff y quiebras de prestigiosos bancos europeos), pensar que un chorreo de titulares negativos va a convertir a Zapatero o Solbes en responsables directos de lo que está sucediendo, es confundir los deseos con la realidad.
De todo esto podría extraerse una aleccionadora conclusión: que depositar las esperanzas políticas en que las cosas vayan mal, es más propio de la desesperación que de una alternativa sólida, capaz de ofrecer propuestas y soluciones. Pero es también producto de una limitada comprensión de cómo funciona nuestra sociedad, de una escasa valoración de la capacidad de los ciudadanos para formarse juicios propios, y no reproducir los esquemas que se suministran desde determinados foros.
Hace unos 40 años, Umberto Eco, en sus innovadores estudios de semiótica, refutó las teorías deterministas (aquellas que decían que los medios tienen el poder casi absoluto de dirigir la opinión pública) con un hallazgo, a menudo olvidado. Descubrió que, en contra de lo que suponían los psicólogos conductistas, el lector/espectador es un sujeto activo con capacidad de resistencia cognitiva frente al asedio mediático. Dicho con otras palabras, que era capaz de ejercer una lectura crítica y autónoma de lo que acontecía ante sus ojos.
Desde los aciagos días del 11-M, la derecha mediática y política repite, una y otra vez, la misma estrategia, y cada sondeo les devuelve a la misma frustración. Desde hace algunos años, no comprenden a los ciudadanos.
Antonio Asencio es periodista
antasencio@gmail.com
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