martes 9 febrero 2010

18/08/2008

   El Plural / Artículos de opinión

  ARTÍCULOS DE OPINIÓN
  • ENRIC SOPENA

    18/08/2008




Cabos sueltos

Don Mariano depende del BNG, ¡manda carallo!

¡Milagro, milagro! De pronto, el BNG ha dejado de ser un partido “de la izquierda más radical e independentista” y se ha transformado en un partido nacionalista y punto. El mismísimo Mariano Rajoy, líder máximo del PP, acaba de declarar en El Correo Gallego que está dispuesto a “hablar” con el BNG tras las próximas elecciones gallegas. “Sobre todo –ha precisado Rajoy-, si somos primera fuerza política, que lo vamos a ser”.

El 19 de junio de 2005 tuvieron lugar los comicios que propiciaron el gran cambio en Galicia. El PP, con Fraga Iribarne todavía de número uno, fue desalojado, por fin, de su feudo. Venció, pero no logró la mayoría absoluta. La suma de los votos obtenidos por el PSG-PSOE más los del BNG arrojó el resultado de un diputado más para la entente entre socialistas y nacionalistas gallegos, en detrimento de los populares.

La advertencia de Acebes
Unos días antes de esas elecciones, Ángel Acebes, secretario general del PP -designado para tal cargo por Mariano Rajoy- advirtió a los periodistas que Galicia correría un “riesgo innecesario” con un Gobierno de pactos como el de Cataluña. Acebes resumió su fino análisis señalando que Galicia “no se merece” el modelo “de la izquierda más radical e independentista”. Describió la alianza –que ya parecía más que probable por aquellas fechas- como una apuesta política de los “que quieren menos España, más radicalismo y más quiebra de lo que nos une”.

Pronósticos ridículos
Nada de todo esto ha sucedido desde que la Xunta la preside el socialista Emilio Pérez Touriño con Anxo Quintana, líder del BNG, de vicepresidente. Los pronósticos de Acebes se han revelado una vez más groseramente ridículos. ¿Alguien en sus cabales puede sostener -tres años después de tales elecciones- que gracias al actual Gobierno gallego hay “menos España”, hay “más radicalismo” y hay “más quiebra de lo que nos une”?

Escaso optimismo
Al margen de que calificar al BNG de izquierdista radical es una solemne estolidez o, si se prefiere, una exhibición de ignorancia política –lo que parece que ha terminado por entender hasta Rajoy-, lo cierto es que las palabras del presidente pepero traslucen un escaso optimismo respecto al futuro electoral del PP en Galicia. Se deduce de la afirmación de Rajoy que descarta recuperar el diputado que les faltó en junio de 2005. Parece conformarse con ser la primera “fuerza política, que lo vamos a ser”. O sea, que Rajoy tiende a asumir –en estos momentos- un descenso en el número de votos y de diputados del PP gallego. Lo cual, por otra parte, es lo que apuntan algunas encuestas y corrobora el sentido común de la mayoría de ciudadanos gallegos.

Fuego a discreción
Un descenso electoral de Rajoy en Galicia provocaría de inmediato una nueva e intensa ofensiva contra él por parte del sector crítico popular. Es decir, que volverían a abrir fuego a discreción sobre Rajoy gentes como Esperanza Aguirre y sus amigos periodistas. ¿Qué impediría, sin embargo, esa enojosa sensación de fracaso? Está muy claro: recuperar el Gobierno de la Xunta. Y para ello el PP tendría que pactar con el BNG. ¡Menuda paradoja! El BNG, convertido por Rajoy en su única tabla de salvación.

Una última carta
Pero apenas nadie barrunta que el BNG pueda incurrir en la enorme torpeza de conducir al PP de nuevo al Gobierno de Galicia. Le quedaría a Rajoy, no obstante, una última carta. ¿Estaría dispuesto el jefe de la derecha española a ofrecer a Quintana la Presidencia de la Xunta en un Ejecutivo de coalición BNG y PP? Todo es posible, por supuesto, aunque semejante escenario generaría serios conflictos en el seno del nacionalismo gallego, sería rechazada con estruendo por los oponentes internos de Rajoy al grito de ¡España, España! y probablemente acabaría significando para ambas partes pan para hoy y hambre para mañana.

Habría que recordar que…
Aparte de estas consideraciones, habría que recordar que Rajoy es gallego, que ejerció desde joven la política en Alianza Popular (AP) de Galicia, que fue vicepresidente de la Xunta, que llegó a ser presidente de la Diputación de Pontevedra, que fue en Pontevedra donde los populares perdieron su diputado clave en las elecciones de 2005, y que siendo presidente del PP, la derecha española sufrió la humillación de tener que desprenderse de su comunidad de referencia. Y que su futuro puede acabar dependiendo de los nacionalistas gallegos. ¡Qué cosas! Y usted sigue sin hablar gallego. ¡Manda carallo, don Mariano!

Enric Sopena es director de El Plural

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