10/06/2008
El Plural / Artículos de opinión
ARTÍCULOS DE OPINIÓN
El Zumbido
Bibiana Aído apunta maneras
Bibibana Aído quiere abordar las labores de su departamento mucho más allá de la discusión sobre el presupuesto de que dispone. De entrada, su propuesta sobre la violencia de género tiene un contenido innovador: implicar a los hombres desde su condición de agresores potenciales y también desde la solidaridad para considerar que lo que ocurre con estas embestidas debe comprometer a los hombres a una posición activa para impedirlo. En realidad, en esencia, debiera conducir a que los hombres, como género, sintiéramos vergüenza de lo que está ocurriendo y nos movilizáramos en primera línea para impedirlo.
Un teléfono donde los que sientan la tentación de la violencia puedan acudir es una medida sin duda que tiene mucho sentido. Se basa en la consideración de que todavía es posible parar a quien está en proceso de agresión, considerando que con una asistencia personalizada y telefónica se le puede hacer recapacitar sobre el disparate que puede estar a punto de cometer. Nada sobra en un universo pendiente de solución como es el de la agresión machista.
En segundo lugar, desde el Ministerio de la Igualdad se va a desarrollar una campaña permanente para concienciar al conjunto de la sociedad -y fundamentalmente a los hombres- de lo que significa el abuso de una posición de fuerza que se ejerce, en general, como último recurso para impedir que las mujeres ejerzan su libertad en las relaciones de pareja.
Desacreditar al agresor es una asignatura pendiente. No sólo debe caer sobre él el peso de la Justicia en la misma protección que la protección sobre las mujeres amenazadas, sino que además la sociedad tiene que ejercer un profundo desprecio y una posición activa de rechazo hacia los hombres que traten de hacer manejar las relaciones de pareja desde una posición de dominación que en último extremo conduce a la agresión para consumarla.
Bibiana Aído ha hablado de una revolución en la concepción de las relaciones de pareja desde unos parámetros de igualdad y de reciprocidad en su concepción profunda, en la que se desestabilicen los roles en los que ha transcurrido históricamente esta forma de construcción social. Es una labor profunda, desde la raíz de la educación en las casas y en los colegios.
La primera comparecencia de la Ministra de Igualdad ha podido demostrar que su titular tiene madera para hacer de esta nueva institución una palanca eficaz para eliminar la desigualdad de nuestra sociedad. Bienvenida sea.
Carlos Carnicero es periodista y analista político
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