martes 9 febrero 2010

06/01/2006

   El Plural / Artículos de opinión

  ARTÍCULOS DE OPINIÓN
  • CARLOS CARNICERO

    06/01/2006




El Zumbido

La robotización de Rajoy

Es difícil imaginarse las ideas de Mariano Rajoy en un pensamiento positivo. Todos sus gestos niegan cualquier iniciativa que se le plantee. Antes, cuando la política se fundamentaba en el pensamiento político, la actitud de Mariano Rajoy se denominaría, sencillamente, inmovilismo.

Normalmente quienes no se mueven es porque tienen miedo. Temor a equivocarse, a contrariar los deseos de sus deudores, a defraudar la confianza de quien le ungió… Mariano Rajoy no quiere cambiar la educación en España, no quiere la posibilidad de matrimonios entre personas del mismo sexo, no quiere modificar la política antiterrorista en el país vasco, no quiere matizar las relaciones de dependencia con los Estados Unidos que estableció José María Aznar –incluso cuando la política de Bush no la comparten ni los norteamericanos- , no quiere modificar el estatuto catalán, no quiere un entendimiento profundo con Marruecos y no ha querido entrevistarse con Evo Morales, presidente electo de Bolivia y primer indígena que ocupa la más alta institución del país más pobre de Sudamérica.

Es difícil entender que pretende políticamente Mariano Rajoy salvo un hieratismo basado en la negativa ante cualquier propuesta política que pueda modificar la realidad, con lo que se podría llegar a pensar que Mariano Rajoy, lo que hace, es negar el paso del tiempo y procurar que las cosas sean siempre iguales. Parece como si estuviera esperando a que alguien le quitara la pesada carga de su responsabilidad que él no es capaz de ejercer. La única explicación razonable, ante esta posición incomprensible, es la falta de autonomía que sufre el líder de la oposición para emprender cualquier iniciativa política, lo que le lleva a la convicción de que la única forma de no equivocarse es decir siempre que no a cualquier sugerencia ajena.

La sombra de José María Aznar cada vez es más intensa y se superpone a la imagen que proyecta el actual líder del Partido Popular. Los dictados de Aznar son tan estrictos que no ofrecen otro margen de maniobra que la solemnidad de la quietud. Para organizar el espectáculo que disimule la falta de soberanía de Rajoy sobre sus propios actos están Eduardo Zaplana y Ángel Acebes como dos showman cuyo papel en la política cada vez denota más claramente que es solo una representación.

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