Opinión
Una jugadora de voleibol con una pokeball. PIXABAY
Dos jóvenes jugando a un videojuego.
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Pixabay

Las preocupaciones de Irene

De como a pesar de estar en el siglo XXI los estereotipos se siguen perpetuando

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Jue, 13 Jul 2017

Irene es una niña de 8 años. Como cualquier niña de 8 años le gusta jugar con sus amigos en el patio del colegio. Pero en el patio del colegio se da cuenta de que, a su parecer, los chicos hablan de cosas mucho más interesantes que las cosas de las que hablan las chicas. Mientras las chicas juegan a bailar los chicos hablan de como matar a Gargantuo o de cómo conseguir a Solgaleo.

A la salida del colegio, sus padres la recogen de la fila con un beso, un abrazo y, por supuesto, con un sándwich de pan blandito, porque le faltan algunos dientes de leche correctamente intercambiados por monedas al hada de los dientes que es a quien quiere Irene hacerle el trueque, untado convenientemente con mantequilla y azúcar, su preferido.

Camino a casa, en el parque, ve a un niño jugando con un Yokai Watch, escaneando por si localiza algún Yokai. Y a un par o tres más revoloteando alrededor del niño que tiene reloj y tirando unas monedas al aire. Vamos, haciendo funcionar el Yokai Watch. Irene se fija en cómo juegan esos niños.

Como ya hemos dicho, Irene es una niña de 8 años, y como cualquier niño de esa edad tiene inquietudes. Irene mira muy seria a su padre, como cuando hay en su corta experiencia en la vida algo que le preocupa, pero no sabe cómo preguntarlo. Irene se lanza y le hace una pregunta demoledora a su padre:

“¿Los videojuegos son cosas de chicos?”

Su padre empieza a darle vueltas a por qué una niña, que no deja de ser un renacuajo, puede haber llegado a esa conclusión y recuerda los informes que un blog feminista publica sobre los videojuegos presentados en el E3 y la cantidad de juegos que tienen protagonistas femeninos y cuáles protagonistas masculinos.

Gráfica de jugadores de videojuegos por sexo. https://feministfrequency.com/ - Gender Breakdown of Games Featured at E3 2017 – Carolyn Petit

La brecha de género es devastadora. En este último E3, por cada cuatro juegos protagonizados por un personaje masculino, uno lo protagonizaba uno femenino.

Pero ella es demasiado pequeña para que le interesen ese tipo de juegos. Con personajes hipersexualizados, tanto masculinos como femeninos, ni una mujer con una lorza de más ni un six-pack de menos en los hombres. Porque es innegable al target al que van dirigidos los juegos con un PEGI de 16 o más.

¿Puede que el componente sea social?

Como casi todos los de la generación del padre de Irene, son padres tardíos. Padres que han tenido a su primer hijo a los 30 o más.

A pesar de estar en el siglo XXI, hay estereotipos que han perpetuado y todavía se piensa que el perfil del jugón es aquel que vive con su madre, con una salud que deja mucho que desear. Pero no es así, ahora hay muchos tipos de jugones, tantos casi como estilos de juego e incluso videojuegos en sí. El estereotipo del freaky de sótano de los 80 no es el que se debería aplicar a los nuevos jugones, porque la mayoría de personas que eran jugones a los 10 años, lo son ahora a los 40. Gente que a los 10 años no se podían permitir comprar muchos juegos, pero que ahora trabajan y tiene dinero. Tu compañero de trabajo seguro que es un jugón, tu jefe es un jugón, tus empleados son jugones y seguro que le dedican un par de horas a la semana a jugar online o no. Hace 30 años, las chicas no solían jugar, tenían otra manera de entretenerse y en casa puede que pase lo mismo, mientras el padre juega a consolas y a juegos de ordenador, la madre puede que tenga otros hobbies. Y los niños tienden a mimetizar lo que les rodea

Quizás ese patrón se ha trasladado al patio del colegio. Las chicas juegan o hacen cosas que tradicionalmente se han considerado “cosas de chicas” y los chicos hacen “cosas de chicos”. Quizás y no deja de ser preocupante, porque los juegos son eso, juegos.

En casa de Irene no pasa, todos tienen la misma afición por los videojuegos: padre, madre e incluso su hermano pequeño al que Minecraft lo tiene embelesado construyendo fortificaciones y haciendo trampas para que, al caer la noche, los creepers no le invadan el castillo.

Después de meditar mientras siguen caminando, el padre de Irene la coge en brazos, la mira muy fijamente a los ojos y le contesta:

  • Los videojuegos son videojuegos, no hay videojuegos de chicos o de chicas, solo hay videojuegos que te gustan y los que no te gustan.
  • Entonces seguiré jugando a Yokay con Katie, porque me gusta más - le contestó Irene mientras le pegaba un mordisco a ese fantástico sandwich de mantequilla con azúcar.

 Y es solo eso, los videojuegos son lo que son: un medio para pasar un buen rato, no hay que pensar si son para chicas o para chicos, solo tienes que pensar lo mucho que vas a disfrutar con él.

 

Diego "Shiva" Contreras es director de Doctor Gaming.