Política

Las inundaciones ponen en una situación límite a los campos de refugiados saharuis

"Las casas se estaban cayendo como tartas de chocolate. La gente se está refugiando en la montaña por miedo a que se desborde el río"

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Jue, 22 Oct 2015




Inundaciones en el campo de refugiados saharaui



El pueblo subsahariano ha visto desvanecidas todas sus pertenencias a causa de unas fuertes lluvias torrenciales, que han provocado grandes inundaciones en los campamentos de refugiados situados en la frontera entre Argelia y Marruecos. Tras cinco días de intensas lluvias y de fuertes tormentas de arena, 1.200 jaimas y viviendas han sido totalmente arrasadas por las inundaciones.




"Las casas de adobe no tienen paja y se diluyen como los azucarillos. La lona de las jaimas también se pudre y se deshace con el agua. Es una situación muy difícil porque la gente no tiene dónde refugiarse", matiza José Taboada, presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (Ceas).




En los asentamientos viven unos 168.000 saharauis, que huyendo del Sahara Occidental tras la ocupación marroquí, se establecieron en esta zona. En estos días muchas familias han perdido todas sus pertenencias, incluyendo la comida que abastecían: azúcar, harina, arroz...




La previsión meteorológica no mejorará en los próximos días, "como esto siga así, no va a quedar ninguna tienda en pie", se lamenta el ministro de Cooperación de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Motjar. El ministro hace un llamamiento a la ayuda internacional, quien clama por que le envíen alimentos, material de construcción y medicamentos, para evitar así un posible contagio de epidemias y poder reconstruir cuanto antes el campo de refugiados.




Por su parte, la Media Luna Roja en colaboración con las agencias de Naciones Unidas se está ocupando de cuantificar las pérdidas y valorar las necesidades más urgentes. Por este motivo, se ha creado una comisión de emergencia formada por Acnur, Unicef y Oxfam y la Media Luna Roja para ayudar a los damnificados. Como consecuencia las escuelas han cerrado, por miedo a que se derrumben con niños dentro."Las casas se estaban cayendo como tartas de chocolate. La gente se está refugiando en la montaña por miedo a que se desborde el río" relata un habitante.


El presidente del Ceas, en ese sentido, ha pedido ayuda a "Gobierno, comunidades autónomas y ayuntamientos para que aporten un extra y ayuden en esta catástrofe". Asimismo, con el fin de acudir a esta emergencia han habilitado una cuenta bancaria para todo aquel que quiera ayudar a paliar esta situación en los campamentos de refugiados.