Política

Los agujeros negros en la biografía de Cristina Cifuentes: un currículo falseado

Un amigo personal suyo, presidente del tribunal que aprobó su oposición a Técnico Clase A de la Administración

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Lun, 1 Jun 2015

Cristina Cifuentes, candidata del PP a la Comunidad de Madrid. EFE



Los resultados electorales del pasado 24M en la Comunidad de Madrid han provocado una situación políticamente apasionante. Ninguno de los candidatos ha obtenido mayoría absoluta... ni siquiera una mayoría con suficiente peso como para que los demás no puedan sentirse moralmente libres para buscar una coalición de la que beneficiarse.

Ciudadanos, los liados 'autoexigidos'
Desde este lunes, ejerciendo su derecho como la más votada, Cristina Cifuentes ha iniciado contactos con las demás candidaturas. Aunque ella no ha hecho excepciones y se verá con todos sus 'rivales', en realidad, la lógica y las declaraciones tanto de socialistas como de Podemos, llevan a una sólo salida para Cifuentes en su intento de convertirse en la siguiente presidenta de Madrid: obtener el apoyo de Ciudadanos.

La formación de Rivera ha adoptado, sin embargo, unos 'Acuerdos poselectorales', unas autoexigencias, que llama "condición previa para firmar el compromiso por la regeneración democráctica" que en el caso de Cristina Cifuentes podrían dificultar esos apoyos conforme a informaciones de la biografía de la candidata del PP a las que hemos tenido acceso.

En esta primera entrega vamos a centrar esa información en la biografía profesional de Cifuentes... que presenta algunos agujeros negros. Agujeros en algún caso difíciles de explicar y en el que no son ajenos la intervención de un grupo de amigos e intereses del que ella forma parte.

Una activa cachorra de Alianza Popular
Para entender todo en su valor es necesario retrasar la mirada hasta 1980, y recordar que Cristina Cifuentes se afilió ese año a las Nuevas Generaciones (NNGG) de Alianza Popular que presidía Manuel Fraga (existía entonces el partido de centro UCD, que no fue su elección). Por cierto, quien dirigía entonces NNGG era el ahora periodista y tertuliano Antonio Martín Beaumont, director de El Semanal Digital.

Tenía sólo 16 años, una edad incluso entonces poco habitual para comenzar a militar. Su vocación política la llevó, en el mismo sentido, a ser extraordinariamente activa en los siguientes años, en especial al entrar en la Universidad. En su caso, en la Complutense de Madrid.

Era tan activa que en 1984 ya encabezó el grupo de firmantes de una carta al director de ABC que el diario monárquico publica en diciembre de ese año y en la que, quien será poco después política profesional de AP, condena las manifestaciones de estudiantes en la Universidad Complutense, protagonizadas "por grupos extremistas, tanto de derechas como de izquierdas".

Pero no es el único caso en el que el diario de la derecha hace hueco entonces a Cristina Cifuentes. En 1987, ya miembro del Claustro y de la Junta de representantes de Alumnos, e integrada en un grupo llamado Colectivo de Representantes de Estudiantes y Asociaciones, que se dice alejado de sindicatos y partidos, pero que en el caso de Cifuentes coincide con su pertenencia a AP, vuelve a abrirse hueco en el ABC. Una nota del diario da cuenta de las actividades de este grupo que, a pesar de apenas sumar un centenar, se hace, como se ve, un hueco importante.

"Uno de ellos..."
Pero en ese mismo momento, Cristina Cifuentes estaba inmersa en una tarea más importante para su futuro. Era, como líder de su grupo, una activa promotora de la candidatura de un profesor de su facultad, la de Derecho. Nos referimos a Gustavo Villapalos, un hombre como ella de AP, que fue primero su profesor, y después se convertiría en su amigo, y al que activamente apoyó, moviéndose entre los estudiantes, para que fuera elegido primero decano de la Facultad y, más tarde, rector de la Complutense.

En el grupo de apoyos a Villapalos, Cristina Cifuentes conocería a otros dos hombres que jugarían un papel relevante en su futuro. Por un lado Jesús Calvo Soria; por otro, aún más importante, Dionisio Ramos. Los dos con no pocas historias 'oscuras'.

Jesús Calvo Soria, que luego sería compañero de candidatura de Cristina Cifuentes en las listas del PP a las europeas en 1994, resultaría clave para su nombramiento como directora del Colegio Mayor Miguel Caro, ya que en el momento de su nombramiento, él ocupaba el cargo de Gerente de la Complutense. Esta relación se convertiría después en tóxica para Cifuentes, porque Calvo Soria se vio imputado en numerosos casos de corrupción, incluida la trama Gürtel, pasando por el caso Complutense, uno de los que merecen capítulo aparte por las dudas que dejan sobre la biografía de Cifuentes y acabando en otros centrados en sus negocios.

Pero el personaje que va a tomar más peso de todo este grupo cercano a Cristina Cifuentes, además del propio rector, es Dionisio Ramos. La relación entre los dos será muy intensa a partir de la segunda mita de los años ochenta e irá más allá de lo puramente profesional. Hasta el punto de que Cristina Cifuentes, como Villapalos, formará parte del grupo de testigos que el novio elige para su boda (como cuenta la oportuna nota social del ABC).

Funcionaria del Grupo B de Gestión
Como miembro de este grupo liderado por Villapalos, la carrera de Cifuentes en la Complutense es rápida. En 1990 ingresa por el turno libre como funcionaria del Grupo B de la Complutense en la escala de Gestión Universitaria. Es importante recordar este dato, funcionaria del Grupo B. Porque Cristina Cifuentes enterrará esta circunstancia de su curriculum, falseándolo, tan pronto como le resulte posible... Pero para eso tendrá que pasar aún toda una década y Cifuentes habrá desarrollado ya su carrera política.

Pero volvamos a 1990. Se convocan 16 plazas. El BOE publica la lista de aprobados el 31 de octubre de ese año. Cristina Cifuentes, según se puede ver, ingresa como número dos por el turno libre.



Sin duda, la pertenencia al grupo de personas que se han hecho con el control de la Complutense no perjudica a la joven Cifuentes. Tanto es así que al año siguiente de su ingreso, 1991, la recién ingresada funcionaria ya es ella misma miembro del Tribunal que elige a su siguiente promoción como funcionarios de la escala de Gestión de la Complutense.

Política... pero simultaneando cargos en la Universidad
En paralelo a esta carrera en la Universidad, Cristina Cifuentes también acelera en su proyección política. Con sólo 24 años es ya asesora del Grupo Parlamentario del PP en la Asamblea de Madrid y en 1991 es elegida por primera vez como diputada autonómica de este partido. En seguida elige, con diferentes responsabilidades, participar en las comisiones de Educación de la Asamblea. Área del que apenas se apartará.

Paradójicamente, aunque ya es política profesional, en 1995 logra un puesto remunerado en la Universidad, el de directora del Colegio Mayor Miguel Caro. Cargo que seguirá ocupando hasta 1999 y que abandona sin que se aclaren muy bien las razones. Pero de eso hablaremos en otro momento.

En 1995, sus grandes apoyos profesionales, Villapalos y Dionisio Ramos reciben un nuevo espaldarazo. La victoria de Alberto Gallardón en las elecciones a la Comunidad de Madrid significan el 'ascenso' de Villapalos de rector a Consejero de Educación de Madrid. Y con él marcha su gran apoyo, Dionisio Ramos, que se convierte secretario general técnico de la Consejería... Ramos permanece en ese cargo un año, para después regresar como gerente general a la Complutense (por cierto, que al quedar vacante el puesto de Ramos, éste pasa a ser ocupado, parece inevitable, por el otro constante en el grupo, Jesús Calvo Soria).

No sólo Cifuentes se beneficia de ser miembro del clan
Aún más, en diciembre del 98 Villapalos nombra al marido de Cristina Cifuentes, Francisco Javier Aguilar Viyuela, como director general de Patrimonio de la Comunidad... puesto que deja en el 99 por razones que no acaban de aclararse.

El regreso de Dionisio Ramos a la Complutense se produce por la llamada del rector que sustituye a Villapalos, el ultraconsevador y miembro del Opus, Rafael Puyol Antolín. Ellos dos son los  protagonistas del 'ascenso' profesional de Cristina Cifuentes. Los que la 'liberan' de su pertenencia a la categoría B de funcionarios. En el año 2001 convocan 14 plazas para ingreso en la Escala de Técnicos de Gestión de la Complutense. Es el momento de dar el salto a la crema de la Administración. Si quieren comparar, la diferencia que se producía entre un perito y un ingeniero... entre un enfermero y un médico... entre un maestro y un catedrático.

El irresistible salto a la escala de Técnicos Superiores
A esa 'promoción interna' se presenta Cristina Cifuentes. Estaba en su derecho. Aunque también es verdad que llevaba casi una década siendo la responsable como portavoz del PP en la Asamblea de los temas de Educación. Legislando sobre las políticas que afectaban a quienes iban a formar su tribunal... Incluso más, como hemos visto, siendo amiga de quienes iban a participar en el tribunal.

Y es que quien preside el tribunal que va a decidir sobre el ascenso de Cristina Cifuentes es en teoría el rector, Puyol... pero quien lo llevará en la práctica es su suplente, tal y como se recoge en el BOE... Dionisio Ramos. Sí, el amigo de hace casi 15 años de Cristina Cifuentes, la mujer que con él ha trabajado para impulsar la carrera de Villapalos, la que ha estado a su lado desde sus años de estudiante, la que ha sido compañera en tantas situaciones y al final testigo en su boda... Cristina Cifuentes obtiene un poco llamativo puesto 9 en la promoción.



Este 'ascenso' en su categoría profesional parece cegar a Cristina Cifuentes. Que a partir de ese momento, en todos sus currículos comienza a falsear su experiencia profesional. Y así, bien sea en su biografía oficial del PP de Madrid... o bien sea en el currículo que ofrece Moncloa para avalar su puesto como delegada del Gobierno en Madrid... en todos desaparece, se borra, se elimina... "Cristina Cifuentes la funcionaria Grupo B", y aparece "Cristina Cifuentes la Técnico Superior de la Universidad Complutense 1990- actualidad (25 años)". Una mentira de ego, quizás, sin mayor pretensión.., o no, que queda patente también, por ejemplo, en su cuenta más profesional y al tiempo personal, la que ha nadie ha hecho con seguridad por ella, la de Linkedin.



¿Es esta falsedad en su currículo suficiente para impedir que Ciudadanos pueda, conforme a su compromiso, apoyar la elección de Cristina Cifuentes? La formación de Albert Rivera, que tiene la falsedad en los curriculos en el número 3 de sus líneas rojas, debe decidir ahora. La biografía de la candidata del PP, en cualquier caso, presenta más claroscuros de los que les iremos informando.

 

Francisco Medina es director adjunto de ELPLURAL.COM