Inmersos de lleno en el sexto año en el infierno de esta voraz crisis económica contemplamos atónitos como donde algunos ven “brotes verdes” la mayoría seguimos sobreviviendo a duras penas una larga travesía en el desierto provocada por los recortes y las fallidas políticas ultraliberales que, lejos de aportar un balón de oxígeno a las maltrechas economías de los españoles, cercenan sin piedad sus derechos y servicios fundamentales.

Primero fueron los impuestos y la educación, luego la sanidad, ¿ahora las pensiones? Desgraciadamente vemos como muchos de los indicadores económicos se están deteriorándose más que nunca en nuestro país.

El uso del transporte público es uno de estos indicadores que nos dice mucho sobre la actividad económica de un país. Es evidente que las personas se desplazan básicamente por motivos laborales, pero también por motivos de ocio o compras. Si el empleo disminuye o lo hace el poder adquisitivo, está claro que también disminuirá el uso del transporte público. Y lo que vemos en la recta final de 2012 es que la situación se está deteriorando cada vez más, ya que el transporte urbano colectivo baja un 8.4% respecto a noviembre de 2011 y el interurbano un 5,8%.

¿Será que España va tan bien que los españoles tienen tanto dinero que ya sólo viajan en vehículo particular? Desde luego que no es así, como se puede ver fácilmente en la evolución del consumo de gasóleos, que desciende a tasas superiores al 6% desde hace muchos meses.

En conclusión, los indicadores de movimiento de mercancías y personas, muy fiables para valorar la actividad económica, nos dicen que la situación, lejos de estar mejorando, está empeorando todavía más. Por ello no se entiende muy bien cuál puede ser el fundamento de la campaña emprendida por el Gobierno para anunciar una inminente recuperación de la que no se ve ningún indicio.

Si nos centramos en el transporte público madrileño: primero Esperanza Aguirre y luego su acólito Ignacio González, se han empeñado en convertir el transporte público en un auténtico artículo de lujo para quien pueda pagárselo. Su precio se ha incrementado un 16 por ciento solo en el último año a la par que se eliminan o reduce la frecuencia de líneas de autobuses urbanas e interurbanas y se cometen auténticas barbaridades como ocurre en el roceño barrio de Las Matas, en el que los vecinos tienen que esperar más de dos horas el único autobús (620) que les conecta con el Hospital Puerta de Hierro.

Se trata de un ejemplo más que constata el interés del Partido Popular de empobrecer aún más a las clases medias y llevar a la marginación a los ciudadanos con menos recursos cobrando más por dar un peor servicio y lo que es peor convirtiéndolo en un artículo de lujo para quien pueda pagárselo.

Este paradigmático ejemplo del “autobús de las urgencias” choca con el interés que tuvo el PP en iniciar un proyecto para la construcción de uno de sus fracasados, parsimoniosos  y lentísimos “trenecitos” que por el “módico” precio de 515.000.000€ hubiera hecho el mismo recorrido. ¿Cómo es posible pretender gastar medio millón de euros en obra y vías inviables y sin embargo no querer poner cuatro autobuses más ahora? ¿Cuál fue el interés real del PP para hacer esta majestuosa e inservible obra? ¿Por qué ahora para el mismo recorrido es incapaz de dar un servicio inconmensurablemente más barato con  un autobús? ¿Sirve el PP a los ciudadanos, que pagan o a los contratistas de las obras, que reciben?

Miguel Ángel Ferrero  es secretario General y portavoz del PSOE en Las Rozas

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