El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE/Archivo
Mariano Rajoy ahora ve "lógica la contestación social" que se ha producido en España a sus duros recortes y a medidas como la subida de impuestos, sin embargo, en septiembre pasado el presidente del Gobierno desautorizó a los españoles que salían a las calles de toda España para protestar. Durante una visita a Nueva York, días después de las concentraciones alrededor del Congreso de los Diputados, Rajoy quiso “reconocer a la inmensa mayoría de españoles” que no se manifestaban contra sus políticas.
"Mi mayor reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de prensa y que no abre los telediarios", dijo Rajoy en aquella intervención.
"Sintomático de buena salud, la contestación social"
Ahora, en una entrevista a la agencia de noticias portuguesa Lusa, Rajoy se muestra benévolo y comprensivo frente a los españoles que se manifiestan, e, incluso, cree que es un síntoma de buena salud. "Es imposible negar que la crisis que vivimos está teniendo un impacto social tremendo. Es lógico y sintomático de la buena salud de nuestras democracias que exista una contestación social a muchas de las medidas políticas que se toman para permitir la salida de la crisis sobre bases sólidas y estables", afirma el jefe del Gobierno.
La política no es el problema
El líder popular defiende que “la política no es el problema, sino la solución a la crisis actual, que requiere de grandes esfuerzos y sacrificios para permitir el regreso tan pronto como sea posible a los niveles de prosperidad y de empleo que nuestras sociedades merecen".
El presidente dice fuera lo que no dice a los espaloles
La entrevista, recogida por Europa Press, fue realizada por correo electrónico a la agencia de noticias portuguesa Lusa, en vísperas de la Cumbre Ibérica XXVI, que tendrá lugar este lunes en Madrid, y en la que Mariano Rajoy y el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, reúnen a las delegaciones de los dos Gobiernos.
Optimismo injustificado
Preguntado sobre la protesta social en España, Rajoy considera que la crisis ha demostrado "la insostenibilidad de los graves desequilibrios que se han creado en la mayoría de países de la zona euro", debido a "defectos de diseño económico y también las políticas monetarias", "la falta de reformas" y "el mal gasto público".
"En la actualidad, estos desequilibrios se están corrigiendo y estoy seguro de que dentro de poco vamos a empezar a ver los frutos de estas políticas en la forma de crecimiento y creación de empleo", afirma Rajoy, en la misma tónica de optimismo que le reprocha toda la oposición por no corresponderse con la realidad de los pronósticos económicos, incluidos los de su propio Gobierno. Él mismo anunció que no creará empleo en toda la legislatura.
¿La corrupción? Casos aislados
El jefe del Gobierno rechaza que España es un país dominado por la corrupción, porque, según defiende, es una nación democrática, regida por el imperio de la ley, plenamente transparente y firmemente comprometida con la lucha contra la corrupción. Para Rajoy, casos como el Gürtel, que ha salpicado a una larga lista de cargos públicos del PP, y el caso Bárcenas, que pone en cuestión al partido que sustenta al Gobierno, son “casos aislados de corrupción o reprobable conducta personal” que no se pueden generalizar. Por otra parte, ha señalado que estos corruptos “están siendo perseguidos y están en manos de los jueces”.
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