En la época de la Transición, uno de los impulsos más importantes era pensar que nuestros hijos iban a vivir mejor que nosotros. Que íbamos abriendo espacios de libertad, de reconversión industrial, de desarrollo, de incorporación a Europa, de tantas cosas... Por tanto, estamos con un estado de ánimo negativo. '¡No, pero la crisis es mundial!' No, no, no. En Asia, el estado de ánimo es muy positivo. Y en Brasil también. Ellos viven la crisis como una oportunidad, nosotros como un desastre que no tiene arreglo. Y la verdad es que siento que tiene arreglo, pero como no veo que estén dando respuestas aquí ni -iba a decir en Bruselas, pero voy a respetar a Bruselas esta vez- ni aquí ni en Berlín, que tiene una larga mano que llega hasta Bruselas; como veo que el enfoque es desastrosamente malo, pues digo que por aquí... De la crisis económica vamos a salir, por el camino más largo, más penoso, con mayor coste, más desesperante... Pero permítanme que les diga que de la crisis política e institucional no estoy seguro de que vayamos a salir. Así como sé que, con el ajuste que sea, de la crisis económica vamos a salir. Pero no estoy de acuerdo con lo que se está haciendo, ni aquí, ni en Europa.

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