Domingo, 19 de Mayo de 2013
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Política
Gallardón recibe una palmada de la Iglesia por el aborto, pero le ponen más deberes: derogar el matrimonio homosexual
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El cardenal y prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Antonio Cañizares ha valorado la propuesta de reforma de la ley del aborto para excluir como causa la malformación del feto como “muy razonable”, aunque se muestra ambicioso y advierte de que es lo “menos” que se debe hacer.

Cañizares niega presiones
En declaraciones el lunes en la Universidad Católica de Valencia en Santander, el cardenal respondió a la pregunta de si la Conferencia Episcopal presionará al actual Gobierno para suprimir los matrimonios homosexuales. Según Cañizares, la Iglesia “nunca ha utilizado el método de presionar a nadie”. Y subrayó que el matrimonio homosexual “es otra cosa, es una unión, pero no es un matrimonio”.

La cruzada de Rouco contra el “peligro previo” del diagnóstico prenatal
Haya presiones o no, de momento Gallardón se está mostrando muy solícito a la hora de contentar las reivindicaciones de la Iglesia. En abril del pasado año, Rouco alertó en unas declaraciones que levantaron gran polémica de que “les cuesta mucho nacer a los discapacitados” debido a las técnicas de diagnóstico prenatal. El presidente de los obispos presentó esas pruebas de diagnóstico como “un peligro previo” y en declaraciones posteriores insistió hablando de los derechos naturales de los no nacidos con discapacidades físicas o psíquicas.

Varios gestos más: IBI, JMJ…
Unas de las primeras medidas de Gallardón como ministro ha sido satisfacer las reclamaciones de Rouco, con quien mantuvo un enfrentamiento por las críticas que le dedicaba la COPE en la etapa de Losantos. El popular, que se declara católico practicante, denunció en Tengo una pregunta para usted de TVE que lo que más le dolía es que los ataques procedieron de un medio eclesial. Desde entonces los gestos a la jerarquía se multiplicaron, ya fuera el apoyo que como alcalde concedió al proyecto del mini-vaticano que impulsaba Rouco en Las Vistillas -paralizado por los tribunales- o ya más recientemente la defensa de las exenciones fiscales de la Iglesia. Pero las fotos y los gestos de complicidad más notorios se produjeron el pasado verano, cuando Gallardón puso la ciudad Madrid a disposición del Rouco y su celebración de la JMJ, con visita papal incluida.

La espina del matrimonio homosexual
Gallardón maniobra hábilmente en sus estrategias políticas, pero su acercamiento al ala dura de la jerarquía católica va camino de enterrar definitivamente su etiqueta de moderado y tampoco le garantiza el beneplácito episcopal, que encuentra en el PP otros muchos referentes para satisfacer sus demandas. Cañizares ya ha recordado que también espera pasos en cuanto a la derogación del matrimonio homosexual, quizá el único roce que le queda con la Iglesia. Y es que al frente del Ayuntamiento de Madrid, Gallardón levantó ampollas en los sectores ultracatólicos por su apoyo institucional al Día del Orgullo o Gay y especialmente cuando celebró personalmente un matrimonio homosexual en el que uno de los contrayentes era miembro del PP. El recurso del PP contra el matrimonio homosexual está ahora en el alero del Tribunal Constitucional, que pospuso su decisión al respecto el pasado mes de julio después de que se filtrara que había un borrador de sentancia favorable a su constitucionalidad.

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