Frustración
16/07/2012
En los foros psicologicos del coaching esta de moda el termino "verde". Estar verde, dicen los expertos de la llama, significa para la felicidad de los mortales; tener mas proyectos pendientes que recuerdos inacabados. Dicho en otros terminos, ostentar un saldo a favor entre los balances positivos de la accion y las aguas estancadas de la teoria. El animal social, en palabras de Aristoteles, necesita el calor de los otros para subir al segundo peldano de los rangos "maslowianos". Cuando se pierde la esperanza. El atomo vital se separa de sus lazos moleculares y entra, como un elefante en cacharreria, en los callejones oscuros del pesimismo presente. El vaso medio vacio, dirian los Gestalt, eclipsa nuestros proyectos y nos convierte en meros espectadores de una escena marcada por la ineptitud de sus guionistas.
La voluntad sin optimismo se convierte en un motor de hojalata retrógrada, al que le cuesta prender una chispa en las frías mañanas de enero. Esta falta de esperanza civil en las praxis institucionales, es el veneno suicida que se propaga por los capilares de un organismo enfermo llamado capitalismo. La falta de recetas económicas y la mirada atrás a los males del ahora; sitúan a los problemas presentes en una ecuación mal planteada, donde la comprobación de sus incógnitas termina por erosionar el tiempo malgastado. La España de los cangrejos - como diría Charles Dickens, si levantara la cabeza – ha ido acelerando por la senda de la derecha la marcha atrás hacia las calzadas del conservadurismo.
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