Sábado, 25 de Mayo de 2013
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Espantada “pepera” en el segundo día de congreso regional
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A Soraya y a Montoro se le esperaban, pero ni rastro. Eso si, Rajoy adelanta su viaje y se presenta de improviso para clausurar y con ello evitar los abucheos de los "pancarteros" del domingo

¿Se imaginan que un futbolista se negara a salir al césped a jugar un partido por temor a la reprobación del público? Pues eso, en política, es costumbre. Los gobiernos hacen y deshacen como creen oportuno y conveniente, pero no se atienen a las consecuencias. Pasan olímpicamente de reproches, abucheos y pancartas. No les mola nada de nada, tanto es así que este sábado, en los corrillos del Congreso regional del PP andaluz, los rumores saltaban de grupo en grupo, de corro en corro, una vez advertida la circunstancia de una ausencia más que notable: Soraya Sáenz de Santamaría no estaba, aunque se le esperaba. Tampoco Cristóbal Montoro, el de la cosa económica, el del IVA dichoso. Tampoco quiso acercarse por Granada para ver pancarteros. Estas ausencias daban rienda suelta a los que pensaban que, si los primeros espadas no aparecen, menos aparecerá el presidente. Y los que así pensaban, se equivocaron a medias, porque al final Rajoy, que anunció su llegada para estar al lado de Arenas en su “triunfal” despedida como jefe de los populares andaluces el domingo, decidió por sorpresa de los presentes adelantar su presencia en el cónclave y con ello evitar a las claras, las voces discordantes con las medidas de ajuste, esa apretada de cinturón tan salvaje como, dicen algunos, necesaria.. Según el PP, se ha considerado que era “más oportuno” adelantar a la tarde de este sábado el cierre del congreso, dado que este acto suele concebirse como un evento festivo, apuntado a que el ambiente “no está para dedicar un solo día para celebraciones o fiestas”.

El PP mezcla, quizás inconscientemente, deber con responsabilidad. El gobierno es responsable de sus actos, pero sus deberes son otros, son para con los ciudadanos, todos, no sólo los que le tocan las palmas. Con todos. Y en los momentos difíciles, más todavía. No vale la explicación desde el púlpito con tus acólitos vitoreando las frases, o lanzando improperios difícil de justificar como los lanzados por la hija de Fabra desde su escaño en el Congreso de los Diputados, es necesario bajarse al moro, inclinarse hacia el pueblo llano y contarle los dimes y diretes de la política nacional cara a cara. Eso es lo que echa de menos la ciudadanía, mayor dosis de compromiso, de cercanía con los que no tienen sueldo, o con el que ve recortado su jornal, o se queda sin paga extra en Navidad. Mientras no ocurra ese diálogo directo, las medidas serán más o menos efectivas pero desgastarán al que las ejecuta. Porque parece que lo hace desde su tribuna exclusiva e inalcanzable, desde el Olimpo de los dioses, inaccesible al vulgo.

Con su espantada de mañana, aunque subsanada de cara a sus militantes, Rajoy nos ha confirmado que parece estar cómodo con el gobierno a distancia, con el compromiso de boquilla, como jugar a la oca sin pasar por la casilla de salida. Además, está confirmando que cada vez que se pretende ensalzar la figura de Arenas o darle un empujón hacia el triunfo, en realidad lo que se hace es cavar más su tumba política. Ya pasó semanas antes de las elecciones autonómicas, con el anuncio de las primeras medidas de ajuste que hicieron virar la intención de voto de bastantes ciudadanos en las urnas, hasta tal punto de convertir el vapuleo previsible en una victoria evidente, pero insuficiente para gobernar. De todos es sabido que a la derecha en España no le sirve simplemente la victoria. Ha de conseguir la mayoría absoluta. Por tanto, ganar de esta manera sólo significa tener más votos, pero en la oposición. Ahora ha vuelto a protagonizar uno de esos episodios que, cuando ocurren, deseas que tus amigos no te quieran tanto: dos días antes del Congreso, donde a Arenas le iban a canonizar, se anuncia la subida del IVA. Bocanegra no gana para sustos.

Ni que decir tiene que el cabreo en el Congreso era generalizado. Muchos de los convencidos de asistir a un cónclave de unidad y buenas intenciones se declararon abiertamente contrarios a estas maniobras, tan absurdas como insólitas, tan innecesarias como descompensadas, que no llevan a ninguna parte. Bruselas tiene prisa, sí, pero poco importa que anuncies lo del IVA una semana antes o después si lo vas a aplicar en septiembre, ¿verdad? Alguien del entorno de Rajoy está aplicando un calendario algo más que suicida, y no estamos para sepelios, caballeros. Más que nada porque a partir de ahora hasta morirse nos va a costar más caro.

* Jesús Cascón es director de andaluces.biz

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