Los nacionalistas catalanes quieren evitar a toda costa que una posible alianza de la izquierda les desaloje otra vez del poder de la Generalitat. Sucedió en 2003 y en 2006 y no están dispuestos a que se produzca una tercera ocasión. Por la derecha, Unió Democrática es el tapón que evita que surjan problemas por este frente. Por el independentismo, la operación contra ERC ha dado sus frutos. No queda ni rastro de Carod ni de Ridao, mientras que Puigcercós no tiene margen de maniobra en un partido liderado por Oriol Junqueras. Todo empezó con la rebelión de Carretero, siguió el independentismo de derechas de Laporta –que hoy es un diputado más de CiU en el Parlament por la vía de los hechos- y acabó con la “espantá” de Uriel Beltrán. ERC desapareció como peligro para CiU. La nueva dirección republicana abjura del frente de izquierdas y aspira a un frente nacional. CiU ha conseguido que la nueva formación republicana no sea un peligro, más bien es un comodín para sus políticas.
Debilidad del PSC
Los analistas nacionalistas dibujan un panorama sombrío para el PSC. La derrota electoral en Cataluña y la debacle en Madrid han provocado un profundo debate en el socialismo catalán que, según afirman, los lleva inexorablemente hacía su desaparición. Diversas corrientes apuntan diferentes fórmulas para salir del atolladero actual. La nueva dirección socialista de Pere Navarro ha actuado con prudencia pero lejos está de tener una velocidad de crucero. Para el mundo nacionalista, que se produzca debate en el PSC es un ejemplo de su debilidad, es un barco a la deriva con muchas vías de agua.
Sin embargo, estas vías de agua no pretenden que el PSC desaparezca como elemento central de una alternativa de izquierdas. Unos abogan por romper amarras con el PSOE, otros por liderar una coalición que plante cara a CiU, otros por recuperar el liderazgo social y local perdido. Ninguno, sin embargo, apuesta con plantear una alternativa socialdemócrata alejada de otras opciones de izquierdas, una alternativa socialdemócrata nacionalista con postulados más bien moderados.
La propuesta de Mas
¿Ninguno? Alguien parece que sí. Artur Mas es consciente que la encrucijada en la que se encuentra el PSC puede jugar a su favor. A CiU, sólo le haría falta encontrar alguien que quisiera construir un partido socialista de marcado carácter nacionalista desvinculado de la izquierda catalana y que rompa con la izquierda española. Este partido haría más bien difícil, por no decir imposible, que los socialistas catalanes pudieran ser alternativa en Cataluña, pero también pondría muy difícil que pudieran ser alternativa en España.
Reunión con Mascarell
Con esta hoja de ruta, el president Artur Mas se reunió, con mesa y mantel, con su conseller de Cultura, el otrora socialista Ferran Mascarell. En el encuentro, el president propuso a su conseller la posibilidad de constituir un nuevo partido. Mascarell se ha puesto manos a la obra y ha empezado a realizar contactos. Algunos de ellos, una vez oída la propuesta, se lo han comunicado a la dirección de la calle Nicaragua. Ni el grupo liderado por Joan Ignasi Elena –Avancem-, ni el alcalde de Lleida, Àngel Ros, y los suyos, ni la ex consellera Montse Tura están por la labor. Tampoco, Antoni Castells que hace pocos días en una entrevista en la Cadena SER afirmó que él no estaba por un nuevo partido ni por liderar un nuevo partido.
Contactos discretos con Plataforma Plaça 21
Sin embargo, Ferrán Mascarell sí que ha encontrado a quién le quiere escuchar. Ernest Maragall, que formalmente niega la mayor, ha constituido una plataforma, Plaça 21, que tiene como objetivo constituirse como partido por qué hay gente de los partidos tradicionales que buscan un nuevo espacio. Los contactos entre ellos son discretos pero eso no quita que no sean conocidos.
Divide y vencerás
Personas que han sido contactadas y que, por tanto, son conocedoras de la información que Mas le transmitió a Mascarell explican que “el objetivo es constituir un partido socialdemócrata que después de las elecciones pudiera pactar con CiU. De esta forma, se aleja el peligro de una coalición de izquierdas que pueda desalojar a los nacionalistas de la Generalitat y también eliminar la exclusividad de ERC como socio preferente. Después de las elecciones, el nuevo partido sería el socio de gobierno estable de Mas”. Además, agregan, “lo que Mas quiere es un partido socialista subalterno de CiU que impida que la izquierda sea hegemónica en Catalunya, pero también en España”.
Según estas mismas fuentes, Mas sugirió a Mascarell apoyo económico para constituir la nueva formación por lo que ahora Mascarell está tanteando el ambiente. Algunos de los contactados se han visto sorprendidos y han reaccionado airados pero “otros muchos pueden ver esta opción con buenos ojos”.
Sectores derechistas del PSC
Las fuentes consultadas afirman sin tapujos que “estos otros” provendrían de los sectores más derechistas del PSC muy vinculados siempre al maragallismo y que tradicionalmente han tenido malas relaciones con la dirección del partido. También, las mismas fuentes afirman que Mas garantizó el apoyo de algunos medios de comunicación a su iniciativa. Todavía se recuerda como los medios públicos y el Grupo Godó fueron los altavoces de los disidentes de Esquerra Republicana. Con el PSC se repetiría de nuevo la operación que centrifugó a la anterior dirección republicana que priorizó el pacto de izquierdas al frente nacionalista.
Debilidad del PSC
Los analistas nacionalistas dibujan un panorama sombrío para el PSC. La derrota electoral en Cataluña y la debacle en Madrid han provocado un profundo debate en el socialismo catalán que, según afirman, los lleva inexorablemente hacía su desaparición. Diversas corrientes apuntan diferentes fórmulas para salir del atolladero actual. La nueva dirección socialista de Pere Navarro ha actuado con prudencia pero lejos está de tener una velocidad de crucero. Para el mundo nacionalista, que se produzca debate en el PSC es un ejemplo de su debilidad, es un barco a la deriva con muchas vías de agua.
Sin embargo, estas vías de agua no pretenden que el PSC desaparezca como elemento central de una alternativa de izquierdas. Unos abogan por romper amarras con el PSOE, otros por liderar una coalición que plante cara a CiU, otros por recuperar el liderazgo social y local perdido. Ninguno, sin embargo, apuesta con plantear una alternativa socialdemócrata alejada de otras opciones de izquierdas, una alternativa socialdemócrata nacionalista con postulados más bien moderados.
La propuesta de Mas
¿Ninguno? Alguien parece que sí. Artur Mas es consciente que la encrucijada en la que se encuentra el PSC puede jugar a su favor. A CiU, sólo le haría falta encontrar alguien que quisiera construir un partido socialista de marcado carácter nacionalista desvinculado de la izquierda catalana y que rompa con la izquierda española. Este partido haría más bien difícil, por no decir imposible, que los socialistas catalanes pudieran ser alternativa en Cataluña, pero también pondría muy difícil que pudieran ser alternativa en España.
Reunión con Mascarell
Con esta hoja de ruta, el president Artur Mas se reunió, con mesa y mantel, con su conseller de Cultura, el otrora socialista Ferran Mascarell. En el encuentro, el president propuso a su conseller la posibilidad de constituir un nuevo partido. Mascarell se ha puesto manos a la obra y ha empezado a realizar contactos. Algunos de ellos, una vez oída la propuesta, se lo han comunicado a la dirección de la calle Nicaragua. Ni el grupo liderado por Joan Ignasi Elena –Avancem-, ni el alcalde de Lleida, Àngel Ros, y los suyos, ni la ex consellera Montse Tura están por la labor. Tampoco, Antoni Castells que hace pocos días en una entrevista en la Cadena SER afirmó que él no estaba por un nuevo partido ni por liderar un nuevo partido.
Contactos discretos con Plataforma Plaça 21
Sin embargo, Ferrán Mascarell sí que ha encontrado a quién le quiere escuchar. Ernest Maragall, que formalmente niega la mayor, ha constituido una plataforma, Plaça 21, que tiene como objetivo constituirse como partido por qué hay gente de los partidos tradicionales que buscan un nuevo espacio. Los contactos entre ellos son discretos pero eso no quita que no sean conocidos.
Divide y vencerás
Personas que han sido contactadas y que, por tanto, son conocedoras de la información que Mas le transmitió a Mascarell explican que “el objetivo es constituir un partido socialdemócrata que después de las elecciones pudiera pactar con CiU. De esta forma, se aleja el peligro de una coalición de izquierdas que pueda desalojar a los nacionalistas de la Generalitat y también eliminar la exclusividad de ERC como socio preferente. Después de las elecciones, el nuevo partido sería el socio de gobierno estable de Mas”. Además, agregan, “lo que Mas quiere es un partido socialista subalterno de CiU que impida que la izquierda sea hegemónica en Catalunya, pero también en España”.
Según estas mismas fuentes, Mas sugirió a Mascarell apoyo económico para constituir la nueva formación por lo que ahora Mascarell está tanteando el ambiente. Algunos de los contactados se han visto sorprendidos y han reaccionado airados pero “otros muchos pueden ver esta opción con buenos ojos”.
Sectores derechistas del PSC
Las fuentes consultadas afirman sin tapujos que “estos otros” provendrían de los sectores más derechistas del PSC muy vinculados siempre al maragallismo y que tradicionalmente han tenido malas relaciones con la dirección del partido. También, las mismas fuentes afirman que Mas garantizó el apoyo de algunos medios de comunicación a su iniciativa. Todavía se recuerda como los medios públicos y el Grupo Godó fueron los altavoces de los disidentes de Esquerra Republicana. Con el PSC se repetiría de nuevo la operación que centrifugó a la anterior dirección republicana que priorizó el pacto de izquierdas al frente nacionalista.
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