Otro de los fervores de Báñez debe de ser, según todos los indicios, su natural habilidad para filtrar a un medio de comunicación, al menos, el ERE del PSOE, que incluye todo género de datos, secretos por razones que son obvias. Amiga de los milagros, como las niñas portuguesas Lucía y sus primos Francisco y Jacinta -a quienes se les apareció la Virgen, en Fátima, el 13 de mayo de 1917-, la ministra de Empleo ya lanzó recientemente su aportación personal para acabar con la crisis.
No en vano España es católica…
Báñez cree que, tal como están las cosas -cada vez peor, sin duda alguna-, no estaría nada mal que rezáramos a la Virgen María, y sobre todo a través de la Virgen de Fátima o la de Lourdes. O, mejor dicho, a través de la Virgen del Rocío. En este aspecto milagrero, la ministra coincidió plenamente con la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la conveniencia de pedir al cielo que se apiade de nosotros. No en vano España es católica, por mucho que ello moleste a los agnósticos, ateos y socialistas en general, incluyendo a los de IU y otros especimenes raros como masones y peligrosos relativistas.
Fatimagate
Sucede, no obstante, don Mariano, que los milagritos de Báñez respecto al ERE socialista provocan una enorme desconfianza no sólo en el PSOE, sino en otros sectores como empresas, entidades diversas, bancos y sindicatos. Si doña Fátima se dedica a estos juegos escabrosos -más propios del Watergate de Nixon (1972-75) que de un partido responsable como debería ser el PP-, no le ha de asombrar que, en ELPLURAL.COM, nuestro compañero Francisco Medina haya bautizado la filtración aludida con el nombre de Fatimagate.
Nixon y el Watergate
O sea, Sr. Rajoy, que Vd. tendría que haber destituido ya a la ministra de la filtración prohibida. El comportamiento de Báñez, de confirmarse y todo apunta que así será, no es compatible con el de una ministra del Gobierno de España. De momento, ha desaparecido del escenario y procura no hablar esperando que pase la tormenta. Pero Rajoy la ampara. Y se equivoca. Antes o después sabremos la verdad de la historia. Cuando la opinión pública americana conoció el Watergate, Nixon se vio obligado a dimitir. No lo olvide, Sr. Rajoy.
Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM