Aunque no sea una escena habitual, en los últimos años se han dado varios casos en los que parlamentarios del PP se han saltado la disciplina de voto y el asunto se ha zanjado con multas que oscilaban entre los 50 y los 500 euros. Pero Morano fue multado con 1.950 euros, y cuando anunció que recurriría, se le abrió un expediente por “deslealtad”. Los populares han justificado el mayor castigo a este senador en que se basan no en la ruptura de voto sino en sus declaraciones públicas, aunque Morano se había limitado a apelar a su derecho a defender “democráticamente” los intereses de su tierra.
Distintos criterios
El PP ha demostrado con el ensañamiento con Morano que el problema no es saltarse la disciplina de voto, sino quién la lleva a cabo y sobre qué. Y es que por ejemplo la dirección del partido nunca ha acusado de deslealtad a su díscola más famosa, Celia Villalobos, que se ha saltado la disciplina de voto en varias ocasiones, por ejemplo para votar a favor del matrimonio homosexual o abstenerse en la reforma del aborto del anterior Gobierno socialista.
Indisciplinas que no le han impedido ascender
La exministra Villalobos está casada con el principal estratega electoral de Mariano Rajoy, Pedro Arriola, y sus rupturas de la disciplina de voto siempre han tenido una gran repercusión en los medios –la diputada es contertulia habitual de numerosos espacios- y han permitido al PP ofrecer una imagen más plural en temas sociales espinosos, eso sí, sin amenazar las posturas oficiales, ya fuera en su momento la oposición a la reforma del aborto a al matrimonio homosexual. Por esa última indisciplina pagó entonces 500 euros -más que lo habitual por la reiteración- y no le costó ninguna animadversión en la dirección de su partido, bien al contrario, mantuvo su ascendencia a la hora de ser nombrada para cargos relacionados con la Mesa del Congreso y en esta legislatura ha sido ascendida a vicepresidenta primera de la Cámara.
Trillo… o el propio Morano
Otro histórico al que sus indisciplinas no le costaron su carrera política en el PP es Federico Trillo, quien en 2005 votó en contra de una reforma para facilitar los trámites del divorcio, una actitud en la que le secundó sonoramente otro diputado por Melilla, Antonio Gutiérrez, que se reafirmó en lo hecho incluso con cierto tono desafiante: “Si se repitiera mil veces la votación para la ampliación de los supuestos del divorcio, mil veces votaría en contra (…) mis creencias religiosas están por encima de los acuerdos de mi Grupo Parlamentario”. Trillo y Gutiérrez fueron multados, pero no humillados públicamente por su partido. Quizá a partir de ahí se confió Morano, entonces diputado en el Congreso, ya que él también integraba el grupo de parlamentarios díscolos que votó en contra del criterio de su partido en la reforma del divorcio.