La cumbre del G-20 de este jueves en México ha sido el último escenario de las exhortaciones a Europa para que ceje en su rumbo contractivo de la economía –ya que afecta al resto del mundo- y retome las políticas de crecimiento, llamamientos que encabeza EEUU. La alerta también se ha oído este miércoles en Madrid de la voz de Joseph Stiglitz, el Nobel de Economía de 2001, una voz autorizada para hablar de crisis. Y es que el que fuera asesor económico del Gobierno de Bill Clinton y exvicepresidente del Banco Mundial asistió en primera línea a varias de las crisis que marcaron en final de los noventa, como las asiáticas. Ya entonces se mostró  muy crítico con la gestión del FMI y sus recetas de austeridad, así como con las políticas desregulatorias y la globalización financiera sin reglas que acabó explotando con la actual crisis.

“Nunca se ha salido de una crisis a través de la austeridad”
Ahora Stiglitz insiste en que a la hora de gestionar la recesión se están repitiendo errores y en que no se aprende del pasado, y es que ya EEUU tuvo que rectificar la austeridad del presidente Hoover tras el crack de 1929. Así lo ha recordado en la inauguración, en la sede de CCOO en Madrid, del I Congreso "Trabajo, economía y sociedad", donde el secretario general Ignacio Fernández Toxo ha defendido que “hay alternativas” a la actual gestión políticas de la crisis que no pasan por el desmantelamiento del Estado del Bienestar. El líder sindical considera que la destrucción de empleo tras la reforma laboral demuestra al Gobierno de Rajoy que el problema no está en el marco laboral sino en la coyuntura económica, agravada por los recortes.  El Nobel de Economía ha subrayado ese mensaje: “Nunca se ha salido de una crisis a través de la austeridad. Los únicos ejemplos son países pequeños con margen para devaluar su moneda y aumentar las exportaciones, y ese no es el caso de España”.

Solo contracción, ¿y el BCE?
Aunque cree que en Europa también existe conciencia de la necesidad del crecimiento, Stiglitz ha apuntado que desde la UE nunca explican cómo lo conseguirán e insisten políticas que contraen las rentas disponibles y la demanda, señalando directamente a Alemania para reclamar inversión. También ha instado a la creación de los eurobonos y a un nuevo rumbo en el Banco Central Europeo, reclamando mecanismos de estabilidad (compra de deuda) y que se constituya en algo parecido al Tesoro estadounidense –desde donde precisamente este miércoles subrayaban que su mandato era controlar la inflación pero también frenar el desempleo-.

Penalidades que se ceban en el empleo…
Stiglitz se ha mostrado especialmente preocupado por los niveles de desempleo que generan las políticas de recorte del gasto público, insistiendo en que los países que han sido obligados a adoptar esta vía como Grecia, Irlanda o España no ven “el final del túnel” y es que “no hay evidencia empírica de que la supuesta virtud de la austeridad” mientras que las consecuencias son “largas y severas” con altas e “inaceptables” cotas de paro. “Un cortafuegos no puede funcionar mientras alimentan las llamas con queroseno, y eso hace Europa una y otra vez”, ha advertido, incidiendo especialmente en el daño a los jóvenes que no pueden acceder al trabajo y en el coste en capital humano y formación que esto supone.

… y que pueden ser estériles
Es más, ha reiterado que los recortes no garantizan ni la permanencia en el euro, más bien al contrario. Por ese camino solo se logrará prolongar el final del euro añadiendo penalidades a países que han pasado de la recesión a la depresión y que además con los recortes también están abocados a salir de la moneda única. “No hay salida fácil para el euro, pero la austeridad garantiza su fracaso”, ha advertido reiteradamente sobre el futuro de la moneda única para instar a un cambio de rumbo, a una unión fiscal y bancaria real, a políticas de crecimiento que ayuden a los países con más dificultades y a no asumir las “fallidas” recetas seguidas hasta ahora, lo que puede suponer también la desvinculación de algunos países miembros. “Siempre hay vida después de la depresión y la devaluación”, ha dejado como mensaje más alentador.

La retroalimentación de deuda soberana y bancaria
En relación a los rescates bancarios, el economista ha recordado sus críticas a lo que llama “economía del vudú” por el cual se retroalimentan la deuda pública y los riesgos bancarios, ya que los estados dan soporte a los bancos mientras éstos últimos responden comprando deuda soberana. Una estrategia emprendida por el BCE y que supuso desperdiciar “ingentes cantidades de dinero” ya que fue rápidamente detectada por los mercados que volvieron a la desconfianza.

“No siempre la gente hace lo que más le conviene”
¿Puede el nuevo gobierno francés de Hollande llevar a Merkel a apostar por la inversión y el crecimiento con los que evitar el fin de la moneda única? Stiglitz se muestra escéptico: “Todo el mundo dice que Alemania se ha beneficiado de la creación del euro y pagaría un alto precio por su final, pero no siempre la gente hace lo más conveniente para ellos”. El economista lanzó otro mensaje junto antes de que se iniciaran las movilizaciones contra los recortes convocadas para este miércoles por los sindicatos: “Las respuestas a la crisis no son consecuencia de factores abstractos, están en la política, de ahí las diferentes entre los países. […] Estamos ante el desafío de hacer que la democracia funcione, y la clave está en el movimiento de la sociedad civil, como los sindicatos”.

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