Cuando la Asociación de Víctimas del Terrorismo pasó a estar presidida por Francisco José Alcaraz, lo que ocurrió por esas fechas, la entidad giró descardamente hacia la política y se convirtió en la longa mano del Partido Popular.
Ariete eficaz
La AVT se transformó en un ariete muy eficaz para le derecha que pretendía, como fuere, hundir en lo posible la estrategia del Gobierno Zapatero durante el proceso de paz con ETA. Las monumentales manifestaciones para protestar contra ETA fueron tan intensas como brutalmente partidistas. La coartada eran las víctimas del terrorismo. El objetivo, clarísimo: liquidar a José Luis Rodriguez Zapatero.
Alcaraz, aupado desde Genova 13
Manrique captó de inmediato que la hoja de ruta de la AVT, en manos de Alcaraz y aupado por Génova 13, con Rajoy bendiciendo semejante iniciativa, no era el mejor camino que nos pudiera. Creyó nuestro buen amigo Manrique que debían de haber otras vías que nos llevaran a terminar con los violentos y también hacia un horizonte de reconciliación, sin que ello supusiera, ni mucho menos, la humillación de las víctimas.
Olvido, no
Manrique es hiperactivo y está siempre dispuesto a no olvidarse nunca de los crímenes de ETA, pero al mismo tiempo ha procurado intentar, con medios racionales y sensatos, adentrarse en el contacto humano con aquellos que pudieron llevarlo a la muerte.
En un centro penitenciario
Ayer viernes, se reunió en una sala del centro penitenciario de Zaballa (Álaba) y habló con Rafael Caride Simón, ex jefe del comando Barcelona. Ahora, felizmente, el Gobierno Rajoy ha asumido que el fin fáctico de ETA es verdad y parece dispuesto a incitar, por ejemplo, el arrepentimiento de los terroristas, el final de las armas y la consolidación de la paz. Caride le dijo a Manrique: “Estoy arrepentido; lo siento en el alma”. La conversación fue larga y, sobre todo, humana.
Un hombre honesto
Desde ELPLURAL felicitamos a Manrique por su espléndida aportación a la paz. No mira hacia atrás con ira, sino que prefiere que jamás en España ETA vuelva a matar. Manrique es un pacifista y un ciudadano honesto. Juntos hemos hecho a veces muchas cosas bien intencionadas y, básicamente, positivas, convencidos de que, antes o después, finalizaría esta pesadilla sangrienta. Un fuerte abrazo, querido Robert.
Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM