Sábado, 1 de Noviembre de 2014
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Cospedal, dispuesta a renunciar a 20 millones de euros de la UE para investigación
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A pesar de la declaración de intenciones de De Guindos, los presupuestos generales del Estado ya habían demostrado que la investigación en España está lejos de ser una apuesta decidida. Pero si en nombre de la delicada situación presupuestaria se exigen sacrificios, éstos resultan inexplicables cuando de lo que se prescinde es de fondos europeos. Sufragados con dinero de todos los ciudadanos europeos, incluidos por supuesto los españoles, a buen seguro que en el caso de que no los quieran aprovechar en este país no les faltarán candidatos europeos a recibirlos.

Movilización de investigadores
Un grupo de investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) advierte de que la Junta de Cospedal “se está planteando prescindir de más de 20 millones de euros de la Unión Europea cuya finalidad es la incorporación de científicos a los centros de investigación en la región” y están recogiendo firmas para evitarlo. Aluden al programa INCRECYT (Instituto de Recursos Humanos para la Ciencia y Tecnología) que se creó para fomentar la investigación en Castilla-La Mancha y que tiene equivalentes en otras Comunidades Autónomas como el Ikerbasque en el País Vasco o el ICREA en Cataluña, que ya están dando frutos a la hora de situar pymes innovadoras en la punta de lanza de la economía global.

Trabajo de años en riesgo…
Francisco Javier Guerra Navarro es uno de los investigadores vinculados a la UCLM que se ve amenazado por los recortes. Con una dotación INCRECYT asignada para 2012 y basada en investigaciones de nanotecnología con aplicaciones en terapias génicas contra el cáncer y el alzheimer, Guerra explica a ELPLURAL.COM que se trata de un programa muy exigente: integrado por doctores con experiencia postdoctoral, seleccionados en base a su currículum y evaluados externamente por la ANEP. La continuidad en el programa depende de los resultados obtenidos, y para ello su trabajo es revisado anualmente y evaluado cada tres. En su caso, ha necesitado numerosas publicaciones en revistas de referencia en sus ámbitos de investigación para optar. Y ahora, una vez conseguido y con una carta de aceptación desde abril del pasado año, el trabajo de tanto tiempo se le puede escapar de las manos, como a otros once compañeros científicos.

… por no aportar el 20% del dinero total
“Con el programa INCRECYT se preveía la contratación de 60 investigadores entre los años 2008-2011 y la financiación que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha comprometía para este fin hasta el 2017 ascendía a cerca de 30 millones de euros”, explica el manifiesto de los investigadores del programa. El 80% del coste total (24 millones de euros) lo sufraga la UE, por lo que el problema está en los apenas 6 millones que debe aportar la Junta de Cospedal, así como que el resto debe adelantarlo unos meses antes de que Europa lo reintegre. Una financiación con retorno asegurado, pero que ante los problemas de liquidez de la Junta se presenta como un escollo. El programa amenaza con abortarse sin haber recorrido ni un tercio del camino, ya que de los 60 investigadores comprometidos en los convenios apenas se han contratado 18 en las primeras convocatorias, y otros 12 investigadores seleccionados en 2011 y con todos los requisitos cumplidos siguen a la espera.

Una paralización con consecuencias
“A la espera y con muy pocas expectativas”, apunta Guerra, que de hecho ya está buscando alternativas, y es que desde el Gobierno regional recibieron inicialmente buenas palabras pero ya han dejado caer que los investigadores de la III fase del programa, los que tenían que haber empezado el pasado año, están fuera del mismo. Pero si la Junta no puede asumir las nuevas contrataciones, eso deja en el aire todo el programa, y de hecho la incertidumbre también recae sobre los ya contratados -apenas 18 de los 60 contemplados-. La vocación de este tipo de programas es la continuidad e incluso según proclaman los convenios en los que se sustentan, que los investigadores puedan ser contratados por los organismos en los que han trabajado a partir de la conclusión del ICRECYT en 2017, esta vez ya con sus propios recursos y sin dinero europeo. Pero cuando se puede paralizar un programa de 30 millones del que apenas se llevarían consumidos unos cuatro porque no se puede asumir el 20% del mismo, plantear que la Junta asuma en solitario contrataciones en el corto-medio plazo parece un planteamiento de ciencia ficción. Ante la ya maltrecha imagen de España en Europa y cuando se clama por planes de estímulo y desarrollo, ¿cómo explicar que se deja a las primeras de cambio un plan del que ya se dispone?

Una última oportunidad
En la actualidad, son Reino Unido, Francia y Alemania lo que capitalizan la mayor parte de los fondos europeos para investigación (pinche aquí para ver la distribución de fondos del Consejo Europeo de Investigación), y a buen seguro que no lamentarán la renuncia a ellos de otros competidores. Además, como advierte Guerra, “la investigación no es algo que se pueda parar y luego reanudar sin más, y si no se invierte en capital humano se puede dar la paradoja de que costosas infraestructuras y equipos de las que nos hemos dotado, sin nada que envidiar a dotaciones de centros europeos, queden inutilizados por falta de personal cualificado que además tienen a su disposición aportando una pequeña parte”. La Junta ya ha dado a conocer un duro recorte para el mantenimiento de la Universidad de Castilla-La Mancha en la presentación de los presupuestos de la región para este año, aunque quedan las enmiendas y además, en el caso de los ICRECYT, sus contratos se canalizan a través del Parque Científico y Tecnológico de Albacete, cuyo patronato se reunirá en los próximos días para decidir. De ahí que el grupo que alienta la recogida de firmas confíe en que la Junta no consume una renuncia que consideran inexplicable a los fondos europeos y rectifique.

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