Miércoles, 16 de Abril de 2014
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Graciano Palomo
La perplejidad del presidente
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Ahora puede resultar que el problema no era Rodriguez Zapatero, 120 dias despues de haber celebrado elecciones generales (20-N), confeccionado el mejor “gobierno posible”, ajustadas todas las tuercas del gasto publico e incluso del privado, abrumado y enmudecido (por el miedo) hasta el paroxismo a los ciudadanos, resulta que los malditos mercados tambien hacen un corte de mangas a un cuitado Ejecutivo que, finalmente, no sabe a ciencia cierta donde esta el gran problema.

El planteamiento lógico del Presidente es este: si estoy haciendo todo lo que me piden, ¿por qué me siguen presionando? ¿Por qué no confían en mi plan de ajuste que conlleva, entre otras cosas, incumplir los presupuestos básicos del ideario político del PP y tirar por la borda las promesas electorales realizadas hace tan sólo cuatro meses?

Dogal
El gobierno Rajoy ha producido en tiempo récord una orgía de medidas “reformistas” que está teniendo una grave repercusión social en casi todos los ámbitos donde lo público alarga su longa mano (es decir todo) y que acarrea también un profundo desánimo, pesimismo y desesperanza entre una inmensa mayoría de la ciudadanía, especialmente entre sus votantes y las clases medias (o lo que queda de ellas).

Conllevan también un extraordinario desgaste político para un Ejecutivo que necesita más que el comer toda la auctoritas y toda la potestad para fijar una posición terrible que no es otra que decir a sus ciudadanos esto: tomen nota y váyanse acostumbrarse a vivir peor porque esto no lo arregla ni el santo Escrivá si volviera por Barbastro.

Es decir, la tormenta perfecta.

La casta especuladora
Pues bien, si se están haciendo los deberes –como en su día, aunque tarde, comenzó a hacerlos Rodríguez Zapatero -por qué España no es fiable? ¿Por qué la economía española no es capaz de recuperar la confianza deseos inversores/especuladores que nos traen a mal traer desde hace dos años?

Este ha sido el principal error de cálculo del presidente Rajoy y de sus colaboradores. El problema no era Zapatero. Pero tampoco se sabe a ciencia cierta cuál es el problema para los mercados, salvo que no producimos poco y tenemos una legión incontenible de parados.

No hay, no dan, ni un minuto de alivio. Quizá algún segundo…

Liderazgo
En momentos tan dramáticos como los presentes es a los líderes democráticos a los se vuelven todas las miradas. Mariano Rajoy lo es por origen y por ejercicio. Ahora bien, mucha gente se está preguntando ya si es la persona que España necesita en estas circunstancias.

Coraje no le falta (lo está demostrando con su terrible bisturí), conocimiento tampoco; pero quizá se le demanda algo más que no sé si será capaz de ofrecerlo, ni siquiera si puede hacerlo.

Hollande
No todo tiene que ser penas en el hogar del pobre. Angela Merkel , asustada ante la rebelión en toda regla del mundo mundial y de la Europa casi inexistente, levanta el pie teutón del acelerador y, por fin, firma el cheque del crédito para el relanzamiento económico de la descuartizada Unión Europea.

A ver si al final el socio ideal para Rajoy no era el casi vencido y derrotado Sarkozy (un buff de manual) , sino un tal François Hollande, del que su compañera Ségolène Royal dijo un día que llevaba 30 años en la vida política y nadie podía recordar nada notable o no que hubiera hecho.

Eso mismo decían también de pícnico Helmut Kohl.

Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de IBERCAMPUS

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